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El desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades".
El desarrollo sostenible se enfoca hacia la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos de la Tierra, sin aumentar el uso de recursos naturales más allá de la capacidad del ambiente de proporcionarlos indefinidamente. Requiere la comprensión de que la inacción tiene consecuencias y que nosotros debemos encontrar formas innovadoras de cambiar estructuras institucionales e influenciar conductas individuales. Se trata de tomar acción, de cambiar políticas y prácticas en todos los niveles, desde el ámbito individual hasta el internacional.
El desarrollo sostenible no es una idea nueva. Muchas culturas a través de la historia humana han reconocido la necesidad de armonía entre la naturaleza, la sociedad y la economía. Lo que es nuevo es la articulación de estas ideas en el contexto de una sociedad global industrial y de información.
El progreso en la evolución de los conceptos del desarrollo sostenible ha sido rápido desde la década de los 80. En 1992, los líderes en la Cumbre de la Tierra desarrollaron el marco del informe Brundtland para crear acuerdos y convenciones sobre problemas críticos como el cambio climático, la desertización y la deforestación. También, bosquejaron una estrategia amplia de acción (Agenda 21) como el plan de trabajo para los asuntos del ambiente y del desarrollo durante las próximas décadas. A lo largo del resto de la década de los 90 se han generado planes de sostenibilidad regionales y sectoriales. Lamentablemente, como lo demostró el proceso en 1997 de la revisión+5 de la Cumbre de la Tierra, el progreso en llevar a cabo los planes para el desarrollo sostenible ha sido lento.
Por todo el mundo, vemos señales de tensión severa en nuestros sistemas globales interconectados, económicos, medioambientales y sociales. Como lo destaca el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA) GEO 2000, "el tiempo para una transición racional bien planificada hacia un sistema sostenible se está acabando rápidamente ". Y todavía continuamos adoptando un enfoque de "negocios como de costumbre" para tomar decisiones, lo que aumenta la posibilidad de que nuestros sistemas globales se rompan y se derrumben. Ya enfrentamos emergencias de gran magnitud en la escasez de agua dulce, destrucción del bosque tropical, extinción de especies, contaminación del aire urbano y cambios climáticos.
¿Cómo invertimos rápidamente estas tendencias?
En 1987 la World Commission on Environment and Development recomendó siete pasos críticos necesarios para asegurar una buena calidad de vida para las personas alrededor del mundo:
1. Reanimar el crecimiento.
2. Cambiar la calidad del crecimiento.
3. Reunir necesidades y aspiraciones esenciales para trabajos, comida, energía, agua e higienización.
4. Asegurar un nivel de población sostenible.
5. Conservar y reforzar la base de los recursos.
6. Reorientar la tecnología y prever riesgos.
7. Incluir y combinar consideraciones del ambiente y de la economía en el proceso de la toma de decisiones.
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Equidad y justicia
El desarrollo sostenible se preocupa de satisfacer las necesidades de los pobres y de los sectores marginados de la población. Los conceptos de equidad y justicia son muy importantes en las definiciones de desarrollo sostenible.
Debido a que se ha establecido una desigualdad peligrosa al acceder a recursos gracias a nuestros sistemas económicos y de políticas públicas, dichos sistemas deben cambiar. La justicia implica que cada nación debería tener la oportunidad de desarrollarse de acuerdo a sus propios valores culturales y sociales, sin negar a otras, el mismo derecho al desarrollo.
Uno de los desafíos más grandes en el proceso de la toma de decisiones es cómo proteger los derechos de los que carecen de voz. Las generaciones futuras de seres humanos no pueden dar a conocer sus opiniones o proteger sus intereses en el proceso de la toma de decisiones.
Visión a largo plazo
Algunos expertos han sugerido que mientras cada generación se preocupe de la siguiente (aproximadamente 50 años) ella estará protegida. Por supuesto que si se observa un efecto en el futuro lejano, también se podrá tomar en consideración. No se espera que generación alguna garantice resultados que no puede identificar; pero de igual manera, no se debería permitir que ninguna ignore aquellos que sí puede observar.
En un mundo sumamente interdependiente, las interacciones complejas están llevando a una sorprendente alta proporción de innovación y cambio. En tiempos de cambios rápidos, el principio de precaución puede proporcionar cierta guía. Establece que cuando una actividad representa peligros de daño al medio ambiente o a la salud humana, se deben tomar medidas preventivas, aún si no se han establecido relaciones de causa-efecto de manera científica en forma completa.
Pensar y actuar globalmente
Desde hace aproximadamente dos siglos sabemos que la Tierra constituye un sistema cerrado con recursos limitados. A medida que los exploradores del planeta acabaron su tarea de trazar los mapas de las tierras y las aguas, la gente paulatinamente comprendió que no existen "nuevos" recursos.
Sólo hay una Tierra. Todas nuestras actividades no son más que una pequeña parte de un sistema más grande. La visión de nuestros sistemas humanos, operantes en un ecosistema mayor, es crucial para lograr una relación sostenible con el medio ambiente, y para garantizar a nuestra especie la supervivencia continuada en el planeta.
Cada recurso natural utilizado por los seres humanos -alimento, agua, madera, hierro, fósforo, combustible y cientos otros- está limitado tanto por sus fuentes como por las formas de desecharlos. Los recursos no deberían removerse más rápido de lo que pueden renovarse, ni tampoco habría que deshacerse de ellos más rápido de lo que pueden ser absorbidos.
El calentamiento del planeta, el hueco de ozono y los conflictos a causa del transporte internacional de desechos peligrosos son todos problemas surgidos a raíz de nuestros intentos por deshacernos de recursos más rápido de lo que los puede absorber el medio ambiente.
La ciencia de complejidad sugiere que en algunos sistemas una ocurrencia muy pequeña puede producir resultados impredecibles, y algunas veces drásticos, al desencadenar una serie de eventos cada vez más importantes. Hemos visto que las emisiones del norte han reducido la capa protectora de ozono sobre la Antártida, lo que incrementó la proporción de cáncer de piel en el sur. Las crisis financieras de Asia han amenazado las economías de otros países del mundo. Y, la violencia étnica de África Central ha provocado migraciones de refugiados que han abrumado los sistemas de soporte de las regiones vecinas, causando aún más crisis y migraciones. Hemos aprendido que las consecuencias de las decisiones tomadas en una parte del mundo, nos afectan a todos rápidamente.
A medida que trabajamos en pos del desarrollo sostenible, debemos esforzarnos por no perder la imagen del todo. A menudo, es fácil verse envuelto en los esfuerzos propios, alegrías y frustraciones, y perder de vista la extensa comunidad humana del mundo que trabaja por los mismos objetivos. Aunque los primeros ambientalistas recomendaban que debíamos "pensar globalmente y actuar localmente", el desarrollo sostenible nos desafía para que pensemos y actuemos tanto global como localmente.
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Producir de forma diferente
El aumento de la eficacia y el reuso de materiales juegan papeles importantes para lograr el desarrollo sostenible. Las compañías e industrias ecoeficientes deben entregar bienes y servicios a precios competitivos que mejoren la calidad de vida de la población, mientras reducen el impacto ecológico y la intensidad del uso de los recursos a un nivel dentro de la capacidad de la Tierra.
¿Cuánto más eficaces necesitamos volvernos? Globalmente, la meta es cuadruplicar la productividad de los recursos para que la riqueza sea el doble, y el uso de recursos, la mitad (este concepto se conoce como el Factor Cuatro ).
Será necesario que los países de la OCDE reduzcan el uso de materiales per cápita en un factor de diez.
También, requerirá una reorientación de economías industriales para reducir la escala de actividades contaminantes y crear nuevas oportunidades para empresarios.
La nueva generación de pequeñas y medianas empresas que operan dentro de un marco de desarrollo sostenible, extenderán nuestra comprensión de tecnologías apropiadas y su contribución a la creación de modos de vida sostenibles.
En los países en vías de desarrollo, el logro del desarrollo sostenible requerirá un aumento del ingreso nacional global de aproximadamente del 5 al 6 por ciento anual. Sin embargo, para que esto ocurra sin degradar aún más el medioambiente y la sociedad, el crecimiento debe ser cualitativamente diferente que en el pasado.
Consumir de forma diferente
El consumo mundial aumentó en una proporción sin precedentes en el siglo XX. Los gastos de consumo privados y públicos ascendieron a 24 billones de dólares en 1998, dos veces el nivel de 1975 y seis veces el de 1950. El consumo en sí mismo no es malo, todos los seres vivientes deben consumir para mantener su existencia biológica. El problema real es el nivel, los patrones y los efectos del consumo.
Para muchos en los países en vías de desarrollo, los niveles del consumo y los patrones actuales resultan insostenibles. El impacto medioambiental y social se siente tanto en el ámbito local como mundial. Localmente, se observa un incremento de la contaminación y un sentimiento creciente de alienación en las comunidades. Mundialmente, los cambios climáticos y la reducción de la capa de ozono constituyen dos crudos recordatorios del impacto de los niveles de consumo.
La huella ecológica constituye una herramienta útil para determinar la extensión de nuestro consumo. Muestra cuánta tierra productiva y agua necesitamos para generar todos los recursos que consumimos y para absorber los desechos que se producen. A estas alturas, la huella ecológica del género humano puede que sea un 30 por ciento más grande que el espacio ecológico que el planeta puede ofrecer.
La clasificación de huellas ecológicas muestra qué países son más sostenibles ecológicamente, y cuáles son los que funcionan según un déficit ecológico. Un norteamericano promedio presenta una huella ecológica 1,7 veces más grande que la de una persona en Suecia, 3,8 veces la de alguien en Hungría o Costa Rica, y más de 9 veces la de un individuo de la India. Es importante, sin embargo, darse cuenta que estos promedios ocultan desigualdades entre los países. Más de 100 millones de personas de naciones ricas sufren pobreza.
Los gobiernos y el sector comercial pueden colaborar para responder a las necesidades de transporte de las personas al invertir en un sistema mejor de locomoción colectiva y trabajar en conjunto con comunidades para crear nuevas leyes de división de distritos que permitan vivir, trabajar y comprar dentro de un mismo vecindario.
Organizarnos de forma diferente
El modo en que nos organicemos y establezcamos las pautas que dirijan nuestras acciones, jugará un papel principal al establecer si nos dirigimos o no hacia caminos más sostenibles.
La participación pública puede:
* Ayudar a establecer buenos caminos para el desarrollo sostenible.
* Mejorar el entendimiento y las relaciones.
* Incrementar el entusiasmo de participar, lo que lleva a una mejor implementación de las decisiones.
* Enriquecer la comunidad y desarrollar capital social.
También es necesario reducir la corrupción para lograr el desarrollo sostenible. Se ha comprobado conduce a ignorar el interés público y deformar los mercados competitivos. Gobernamos nuestras economías a través de un complejo despliegue de normas, leyes e incentivos de mercado. Lamentablemente, las estructuras impositivas, los pagos a los productores, el soporte de precios y las prácticas como las de subsidios perversos, infligen un efecto perjudicial tanto para la economía como para el medio ambiente. Asimismo, éstos a menudo son distribucionalmente regresivos, beneficiando mayormente a los adinerados (por lo general grupos con intereses políticos) mientras se drena el presupuesto público.
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