
El consumo responsable
Los consumidores tenemos un verdadero poder a través de nuestra capacidad de elección, y podemos transformar por lo tanto nuestro acto de consumo en un verdadero acto de ciudadanía y de transformación social.
Tradicionalmente los consumidores comprábamos productos o servicios en función de su precio. Más adelante empezamos a fijarnos también en su calidad. Más recientemente los consumidores hemos comenzado a cambiar en una nueva dirección, valorizando determinadas conductas empresariales. Los consumidores empezamos a exigir un comportamiento ético por parte de las empresas , relacionado con la sostenibilidad del planeta.
De esta manera, el consumidor responsable puede a través de sus gestos cotidianos contribuir a un cambio significativo en las reglas y patrones de producción y consumo de la sociedad.
En los últimos años se han dado varios casos de boicots de los consumidores a empresas que violaron flagrantemente los derechos humanos de sus trabajadores o que causaron desastres ecológicos. Basta recordar el caso de Nike, donde la empresa tuvo pérdidas económicas y de reputación significativas cuando se descubrió que usaba mano de obra infantil en el Sud Este Asiático.
Pero además de poder castigar a determinadas empresas “malas” a través del boicot, los consumidores tenemos a nuestro alcance la posibilidad de premiar a las mejores, discriminándolas positivamente. Para ello necesitamos información sobre el comportamiento empresarial, primando aquellos valores que para cada uno de nosotros sean más importantes. Puede ser la no experimentación con animales, en el caso de una empresa de cosméticos, la compra de sus materias primas a comunidades rurales desfavorecidas de países del Sur en el caso de un tostador de café o fabricante de chocolate, como las certificadas por el sello de comercio justo FLO, o la no deslocalización, manteniendo en la medida de lo posible los puestos de trabajo en su país de origen, en el caso por ejemplo de una empresa textil. Puede ser también, desde una perspectiva ecológica, la apuesta por la reducción del impacto ambiental del ciclo de producción de la empresa, y su certificación con una norma de gestión ambiental como la ISO 14,000 o la EMAS.
La empresa responsable tiene el deber de informar a todos sus públicos sobre sus actividades y sus impactos, de acuerdo al principio de transparencia . De esta forma, a través del consumo responsable, los consumidores informados podrán recompensar los esfuerzos de las mejores empresas.
Sandra Benbeniste, Fundación Ecología y Desarrollo
2006 Fundación Ecología y Desarrollo
Plaza San Bruno 9 50001 Zaragoza (Spain) |
|