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Santiago
Época precolombina Santiago formaba parte de dos cacicazgos, el de Maguá, que era dirigido por el cacique Guarionex, y el de la Maguana, cuyo cacique principal era Caonabo. El primero de ambos reinados estaba compuesto por aborígenes de la cultura ciguaya. El segundo, en cambio, estaba constituido por habitantes de la cultura taína, que era la más difundida en la isla de Santo Domingo a la llegada de Colón en 1492. Fundación de Santiago En el año de 1504, bajo la autoridad de Nicolás de Ovando, entonces gobernador de la isla, Santiago fue movida a un lugar próximo llamado Jacagua, y de fortaleza fue convertida en una villa de población también civil. Se ignoran los motivos del traslado; lo que está claro, sin embargo, es que el nuevo asentamiento se hizo en tierras feraces. Como a otras poblaciones de la isla, el 7 de julio de l 508 la reina Juana, de España, le concedió a Santiago el título de villa y le otorgó también escudo nobiliario. Erróneamente se ha divulgado la versión de que a la villa se le extendió el nombre de los 30 Caballeros. Contra la tradición, el Dr Campillo Pérez sugiere que esta extensión no empezó a utilizarse sino después de la primera mitad del siglo XVI. Inicialmente, Santiago resultó un lugar atractivo por el oro que se hallaba sin dificultad en las aguas del río Yaque, muy próximo a la fortaleza erigida en 1495. Este oro se agotó rápidamente y ya a comienzos del siglo XVI la agricultura se convirtió en la principal actividad económica de los habitantes del lugar. En los años subsiguientes, la vida de la villa y de todo el territorio aledaño giró en torno a esta actividad económica. El 2 de diciembre del año l562, un pavoroso terremoto destruyó a Santiago. En ese momento la ciudad tenía varias edificaciones de piedra. incluyendo la segunda iglesia construida en la isla de ese material. La devastación que produjo el terremoto fue grande, por lo que los sobrevivientes de la tragedia se trasladaron de nuevo al lugar donde había estado la antigua fortaleza, dando así inicio a lo que muchos consideran la tercera y última fundación de Santiago, lo que se inició al despuntar el año de 1563.Sobre los escombros de la antigua ciudad levantada en Jacagua, las edificaciones que pudieron sobrevivir al sismo de 1562 fueron destruidas por fenómenos similares registrados en 1747 y 1751,1642 y 1946. En la actualidad, en Jacagua se pueden observar algunos restos pétreos de la antigua ciudad de Santiago, constituyendo esto uno de los atractivos para quienes visitan la provincia. Población de Santiago. 1591-1699
Fuente: Víctor Ruiz, La Población de la Española Tesis de grado,UNPHU, 1983 Epoca colonial Debido a su posición geográfica y a sus recursos naturales, Santiago tuvo un desarrollo histórico distinto del resto del país durante la época colonial. Alejada del mar y con escasez de oro, su mayor riqueza fue por más de 400 años su abundante y fértil tierra. En lapsos en que los ingenios de azúcar se enseñoreaban por gran parte de la geografía nacional, estos no traspasaron los linderos santiagueros. A partir de 1606 Santiago se convirtió en la última comunidad dominicana hacia el norte de la isla, al disponer la corona española la despoblación de todos los lugares costeros en aquella dirección. La medida repercutió de manera profunda en el destino de la isla, ya que facilitó la formación de una colonia francesa en la parte del territorio que había sido despoblado.
Fuente: Víctor Ruiz, La Población de la Española Tesis de grado, UNPHU, 1983 Conforme fue avanzando el siglo XVII, la situación económica de la colonia española se fue deteriorando, por lo que algunos pueblos desaparecieron o se redujeron a pequeños caseríos. Santiago tuvo notables variaciones de su población, según distintas fuentes de la época. Al final de la centuria, el incremento de la población de Santiago era evidente. Este cambio obedeció al desarrollo de un comercio de tabaco con los vecinos de la colonia francesa. Este tuvo su origen hacia el 1679 y se incrementó y diversificó en el transcurso de los años posteriores, con la inclusión de pieles de reses, carne, ganado en pie, mulos y caballos, entre otros. El comercio con los franceses era considerado contrabando, sobre todo por las autoridades radicadas en la ciudad de Santo Domingo; en tal virtud, éstas ponían trabas para su desarrollo. Tal actitud produjo una memorable rebelión en 1721, conocida con el nombre de "La Revuelta de los Capitanes” que fue, sin dudas, la primera gran manifestación de determinación política de los santiagueros. En el año 1739 se aprecia un aumento notable de la población de Santiago: 1,300 vecinos registrados entonces. siendo esta cifra equivalente a cerca de 4,000 habitantes, sin incluir a la población esclava. Ya en las postrimerías del siglo se calculaba que Santiago tenía más población que las demás ciudades del país. La razón de este cambio estuvo asociada con el incremento de los negocios con los franceses. Hacia l785 se habían levantado en Santiago importantes estancias, siendo una de las más reconocidas la de Monsieur Espaillat tronco de una de las familias más tradicionales de la ciudad. La importancia del tabaco para el auge de la ciudad de Santiago fue clave durante el siglo XVIII. Una parte de la producción de esa hoja aromática era exportada a España, pero otra más importante se destinaba al comercio con la colonia francesa, cuyos habitantes tenían en muy alta estima este producto. Siglo XIX A partir de 1795 se produjeron cambios políticos muy importantes que interrumpieron el proceso de desarrollo que venía experimentando la colonia, especialmente en Santiago y toda la región del Cibao. Estos estuvieron relacionados con aspectos claves de la soberanía. En el 1795, mediante un tratado llamado de Basilea. España le cedió su colonia en la isla de Santo Domingo a Francia. En 1801 se produjo el primero de varios cambios alrededor del dominio político de la isla, después del tratado de Basilea Toussaint Louverture a nombre de Francia tomó el control político de la parte española de la isla, siendo esta la primera unificación política registrada entre las dos colonias. Esta situación prevaleció hasta 1804, cuando los haitianos se independizaron de Francia y esta última retuvo el dominio de la antigua parte española de la isla. Entre las consecuencias importantes de aquellos sucesos para Santiago, se cuenta la emigración de numerosas familias principales de origen español, y el incendio de la ciudad en 1805 por parte de las tropas haitianas que habían intentado reunificar la isla bajo la hegemonía del naciente Estado haitiano. Esta fue la tercera vez en su historia que la ciudad de Santiago era arropada por el fuego de un ejército de ocupación. La primera había sido en 1667, y la segunda en 1697, en ambas ocasiones saqueada y destruida por franceses. En aquel período de tanta inestabilidad política, el padre Juan Vásquez cura de Santiago de los Caballeros, murió quemado vivo en 1805 en el púlpito de su iglesia cuando las tropas de los invasores haitianos degollaron a una parte de los habitantes de la ciudad. Poco antes de morir, Vásquez escribió esta quintilla, que refleja las turbulencias nacionales en aquellos años:
En abril de 1857 el gobierno presidido por Buenaventura Báez inició la emisión de fuertes sumas de papel moneda, con la cual dispuso la compra de parte de la cosecha de tabaco de ese año, Fue tanta la cantidad de dinero que se puso en circulación, que este se depreció inmediatamente. Pronto los tabaqueros que habían entregado su producto a cambio del papel moneda se hallaron en posesión de un dinero que perdía poder adquisitivo a toda velocidad. Indignados por las medidas económicas del gobierno, calificadas de verdadera estafa, el 7 de julio del mismo año estallé en Santiago una revolución que fue promovida por los sectores que se sintieron agraviados por la estafa.
En el mes de junio de 1858 la revolución triunfó sobre el gobierno de Báez. La rendición de las tropas la logró un ejército que sitió la ciudad de Santo Domingo, que estaba presidido por el general Pedro Santana. Éste, en Jugar de aceptar el poder instaurado en Santiago, lo desconoció y lo obligó a deponer el mando en el mes de agosto de 1858, quedando derogada la constitución de febrero de 1858. Por tercera vez, en 1863, Santiago puso en evidencia su papel político en la historia nacional. En 1861 el país fue anexado a España, menoscabando así su soberanía. La noche del 23 de febrero de 1863 estalló en Santiago una rebelión en contra de la anexión, con pretensiones de restaurar la república. En la revuelta, que duró hasta el día siguiente, participaron más de 1,400 personas. Muchos terminaron entregándose y otros escapando de la ciudad, quedando así controlado ese brote, mas no la inquebrantable voluntad de poner fin a la dominación española. El grito definitivo de restauración de la independencia nacional se produjo el 16 de agosto y los insurrectos escogieron a Santiago como sede de sus operaciones, constituyendo un gobierno en la ciudad, tras desalojar a los españoles que la ocupaban. La conquista de Santiago por las fuerzas revolucionarias se operó a sangre y fuego. El día 6 de septiembre de 1863 el suelo de Santiago se ensangrenté con las bajas sufridas por ambos bandos enfrentados por el control de la ciudad. Era la cuarta vez en su historia que se lidiaba por su control. A consecuencia de la intensa lucha, y bajo un cielo cubierto de una espesa estela de humo, Santiago terminó en escombros al sufrir los efectos de un incendio devastador El 14 de septiembre de l 863 en Santiago fue proclamada un acta de independencia nacional con respecto a España, dejando restituida la República Dominicana, con un gobierno legítimo, que quedó presidido por José Antonio Salcedo. Le correspondió a Santiago durante ese período ser la capital de la república en armas y el centro de las operaciones de la guerra. Al frente de las instituciones creadas en ese momento se destacaron numerosos santiagueros. La anexión a España se prolongó hasta julio de 1865. Terminada la guerra de la Restauración, Santiago quedó cimentado como cabeza de uno de los dos más importantes centros políticos del país. En lo adelante, muchos de los frecuentes cambios políticos que se registraron en el país obedecieron a pugnas surgidas de las contradicciones con la población del Cibao, dirigida por los santiagueros. Finalizada la guerra restauradora, cambió el escenario político del país. Este se caracterizó por la desaparición del santanismo, que fue la fuerza política más importante del país en sus primeros 20 años. En segundo lugar por la reorganización del baecismo, grupo político que lideró el país entre 1856 y l878.Y en tercer lugar; surgió un partido nacional nuevo, producto de la guerra. Al depurarse se transformó en el Partido Azul. Su líder fue Gregorio Luperón, joven coronado de gloria durante la Restauración, por su liderazgo militar y político. A este partido perteneció el grupo de Santiago. Desde que las tropas españolas desalojaron el suelo dominicano enjulio de 1865, y hasta 1889, el partido azul fue la fuerza política a vencer; y Santiago fue su plaza fuerte. Cada gobierno durante esa época empezaba o terminaba en Santiago. En agosto de 1865 el partido nacional o azul fue destituido del gobierno, que tenía su sede en Santiago, por las fuerzas del baecismo. Volvió a formar un gobierno al levantarse en armas contra Buenaventura Báez, en noviembre de 1865. La revolución que se extendió por los campos del Cibao constituyó un gobierno colegiado, conocido coma el Triunvirato, por estar presidido por tres personas: Gregorio Luperón, Pedro Antonio Pimentel y Federico de Jesús García, todos héroes de la Restauración. El Triunvirato tuvo su asiento en la ciudad de Santiago, hasta que fue trasladado a Santo Domingo el 30 de julio siguiente. El 22 de diciembre de 1867 se constituyó un nuevo gobierno en Santiago, bajo la denominación de Junta Central Gubernativa. Esta cesó en funciones al traspasar el mando a una Junta de Generales que se formó en Santo Domingo y que posteriormente le entregó el poder a Buenaventura Báez el 2 de mayo de 1868. A partir de ese instante se dio inicio a un período que es conocido en la historia dominicana como el gobierno de los seis años. El país vivió sumido en guerras civiles. En el Cibao y Santiago se mantuvo uno de los dos frentes que hostilizaron el gobierno a lo largo de ese período. Después del fracaso de varias revoluciones que estallaron tan pronto Báez subió al poder; éste finalmente fue derrocado por una iniciada el 25 de noviembre de 1873. Los santiagueros tuvieron una participación decisiva durante esta revolución, dándole su apoyo a su jefe, el general Ignacio María González, quien inmediatamente ocupó la presidencia de la República. A fines de 1875, las relaciones del presidente González con el Cibao se tomaron antagónicas. Como resultado de esas contradicciones, el 27 de enero de 1876 las principales figuras políticas de la ciudad de Santiago procedieron a levantar un Acta de Acusación del Pueblo Santiaguero contra el Presidente de la República. El documento fue redactado por Manuel de Jesús de Peña y Reinoso y estaba dirigido a la cámara de diputados, a fin de que esta iniciara un proceso que concluyera con la destitución del presidente de la República. La reacción del jefe de Estado fue conducir en persona un ejército contra la ciudad de Santiago. En tales circunstancias, el 7 de febrero se constituyó una Junta Constitucional Ejecutiva, mientras se daban los toques para el inicio de una nueva revolución. Estos sucesos fueron conocidos con el nombre de "La Evolución" y dieron al traste con el gobierno encabezado por González. La Evolución tuvo como uno de sus mayores logros la celebración de elecciones y el triunfo en estas de Ulises Francisco Espaillat, quien ascendió a la presidencia de la República el 29 de abril de 1876. Espaillat fue derrocado seis meses más tarde por una revolución, pero antes de caer Santiago defendió con tesón su gobierno. De hecho, el presidente Espaillat fue obligado a renunciar el 5 de octubre de 1876 y no fue sino hasta el día 20 cuando los aguerridos santiagueros capitularon frente a sus enemigos, mediante una convención que fue firmada en la villa de Moca. De nuevo, el 1 de diciembre de 1876 se dio a conocer en Santiago un manifiesto mediante el cual quedaba desconocido el gobierno del presidente González y se proclamaba a Báez como presidente. Esta fue una oportunidad en la que los azules, particularmente los de Santo Domingo, realizaron una estrategia conjunta para librarse de un rival común que los atacaba indiscriminadamente, el fugaz partido verde, del general Ignacio María González. Báez permaneció en el poder hasta el 2 de marzo de 1878. Fue derrocado por efecto de varias revoluciones, la primera de las cuales se inició en Santiago, otra en Azua y la tercera en el Seibo. Santiago se levantó en armas a causa de la represión política del gobierno y las demás provincias la secundaron. Como otras guerras contra Báez, la iniciada fue larga. Duró 8 meses. En este tiempo, el general Ignacio María González pasó a dirigir la revolución en el Cibao y el 1 de mayo formó en Santiago el Jamado "Gobierno Provisional del Movimiento Nacional". Este gobierno rivalizó primero con Báez y después con Cesáreo Guillermo, caudillo de la revolución del Seibo, quien tomó el poder a la caída de Báez en la capital. Tras un acuerdo se fundieron los dos gobiernos, disolviendo el de Santiago, a cambio de efectuar elecciones que fueron ganadas por Ignacio María González, favorecido esta vez con el apoyo del partido azul. Éste cayó en breve tiempo. Otra vez Santiago tuvo un papel estelar en los sucesos. Esta vez los azules se sintieron traicionados por González y el propio Luperón condujo la revolución que en su proceso constituyó varios gobierno. incluyendo uno en Santiago, que presidió Alfredo Deetjen. Éste se disolvió el 13 de septiembre para facilitar la celebración de elecciones, que fueron ganadas por Cesáreo Guillermo con artimañas y contando con el apoyo del partido azul. Este mismo partido derrocó meses más tarde al nuevo gobernante. En lo adelante, los azules se apoderaron de la presidencia y pasaron a perder influencia en el gobierno sólo a partir de 1889, cuando uno de sus antiguos hombres de armas, el general Ulises Heureaux. suplantó al partido. Heureaux terminé sus días en 1899. pero para entonces los azules estaban desarticulados. El siglo XIX fue para Santiago y la región de Cibao un período de recuperación demográfica, recomposición espacial y de afianzamiento económico. La ciudad de Santiago mantuvo su preeminencia como principal centro poblado del país hasta finalizar el siglo. En los primeros años de la vida independiente dominicana, la agricultura para el consumo interno y la producción del tabaco eran esenciales. El poder político local se construyó alrededor de la producción del tabaco. Un ilustre pensador santiaguero del siglo XIX, llamado Pedro Francisco Bonó, dijo del tabaco lo siguiente: "Él ha sido, es y será el verdadero Padre de la Patria para aquellos que lo observan en sus efectos económicos, civiles y políticos”. Entonces la siembra del tabaco se había expandido por las comarcas circundantes a Santiago, convirtiéndose la ciudad en el mayor centro de acopio y distribución de la hoja, que tenía como principales puntos de destinos los mercados europeos. Las exportaciones de tabaco que salían de Santiago hacia Puerto Plata y de aquí hacia Europa fueron la principal fuente de ingresos de divisas para el país, por lo menos hasta que entró la última década del siglo XIX. A partir de l880, el tabaco de Santiago empezó a confrontar dificultades de comercialización a causa de su calidad. Este problema subsistió en el resto del siglo XIX. Entonces los comerciantes y productores de Santiago y el Cibao se ocuparon del cacao y el café para contrarrestar los efectos de una posible crisis económica, convirtiendo la coyuntura en una oportunidad para la diversificación de las exportaciones regionales. El impulso a la producción del cacao estuvo estrechamente vinculada a la construcción de los primeros ferrocarriles dominicanos, que empezaron a operar en la región del Cibao precisamente en la década de 1880. El tren en Santiago, sin embargo, tuvo que esperar bastante, pues éste fue inaugurado apenas en 1897, haciendo trayecto hasta Puedo Plata. En cuanto a infraestructura se refiere, en 1912 se iniciaron los estudios dirigidos a la instalación del tendido eléctrico y la construcción del acueducto. También en dicho año se continuó la construcción de la carretera hasta Montecristi. Para ese entonces, el Ferrocarril Central Dominicano tenía en la ciudad de Santiago uno de sus principales destinos.En el transcurso del siglo XX la provincia de Santiago experimentó una reducción de su territorio en la medida en que parte de éste pasó a formar parte de otras provincias. Este fenómeno, que en principio le costó la pérdida de algunas áreas urbanas, fue subsanado en la medida en que algunas poblaciones que eran todavía rurales durante el siglo XIX se transformaron en núcleos urbanos, como el municipio de Tamboril, que en 1907, con el nombre de Peña, pasó a ser común, categoría equivalente a la de los municipios actuales. Otras comunidades rurales que experimentaron cambios en su condición de rural a urbana más tardíamente durante el siglo fueron Villa González en 1958 y Villa Bisonó (Navarrete), en 1959. A comienzos del siglo XX, Santiago dependía fundamentalmente de la producción agrícola. Para el mercado exterior se producía café1 cacao y tabaco. Para el consumo interno se producía toda clase de frutos menores. Hacia la zona noroeste de la provincia la crianza de animales era significativa, especialmente la del ganado vacuno. A pesar de que contaba con un sector manufacturero muy importante respecto al resto del país, éste no dejaba de ser muy limitado y de naturaleza artesanal. Un censo levantado en 1904 indicó la importancia numérica de talleres como la carpintería, sastrería. zapatería y latonería. Además, había chocolaterías y licorerías. Se distinguían en la ciudad de Santiago tres industrias que utilizaban maquinarias de vapor: un aserradero, una productora de café y otra de cigarrillos. Otro censo que data de 1915 permite apreciar una cierta expansión de algunas ramas productivas como las tabaquerías y las zapaterías. Descartando la Región Este, donde funcionaba a plenitud la industria azucarera, Santiago era en ese momento una vanguardia del progreso en el país. La entrada del siglo XX marcó el inicio de la industrialización moderna de las industrias del tabaco y del alcohol de Santiago. En 1901 fue fundada La Habanera, una industria de tabaco que contó en sus albores con las más modernas maquinarias para la elaboración de cigarrillos. Esta empresa con el paso de los años devino en la Compañía Anónima Tabacalera. Otra industria tabacalera de grandes proporciones surgida en 1903 fue La Aurora, que con el tiempo se convirtió en E. León Jimenes, C. x A., y hoy es la principal industria del ramo en el país. Otra de las industrias de capital nativo, de las más importantes del país en el presente, y que se encontraba en Santiago a comienzo del siglo XX, es Bermúdez y Compañía, fabricante de ron, establecida en la ciudad desde 1852. Fabrica el ron más antiguo del país y de América. A partir de l930 prácticamente se estancó el sector manufacturero de Santiago en comparación con la capital del país. En ese año ascendió a la presidencia de la República Rafael Leónidas Trujillo, quien gobernó despóticamente por 31 años ininterrumpidos. Una característica de la tiranía fue el impulso del desarrollo capitalista del país, con todas las limitaciones históricas y económicas existentes. La política de modernización llevada a cabo durante la tiranía se concentró en la capital del país, permaneciendo Santiago ligado esencialmente a las actividades agropecuarias. Los grupos de poder de Santiago se vieron afectados durante la dictadura de Trujillo por diferentes motivos. Al principio, el ascenso de Trujillo a la presidencia de la República fue facilitado por una revolución iniciada en la ciudad de Santiago, el 23 de febrero de 1 930. El caudillo del movimiento fue Rafael Estrella Ureña, prominente político de la ciudad, quien por supuesto, contó fundamentalmente con santiagueros para llevar a cabo el movimiento político.
Ubicación
* En el área que opera la junta de regantes, que incluye los sectores de riego de Santiago, Villa González, Bombeo, Navarrete y Pontón-Puñuela.
Municipios - Estadísticas
Proyección de población de la provincia de Santiago, año 2000
Fuente: Oficina Nacional de Estadística Población actual Santiago fue durante el siglo XX la segunda provincia en número de habitantes del país. El cuadro de la izquierda muestra cómo evolucionó la población de la provincia durarte el siglo XX, según algunos de los censos nacionales llevados a cabo durante el siglo. Otras proyecciones de la ONE para el año 2000 establecían que el 69 por ciento de los habitantes de la provincia se concentraban en el municipio de Santiago, asiento de la capital provincial, siendo dicha población de 580,745 habitantes. La población estimada por la Oficina Nacional de Estadísticas para la provincia de Santiago al año 2002 es de 847,362 habitantes. Estas proyecciones presentan un cuadro poblacional por sexo y edad, que es como aparece a la izquierda.
Fuente: Censos Nacionales Proyección de población de la provincia de Santiago, año 2000
Fuente: Oficina Nacional de Estadística Santiago. Estimación de la población por sexo y edad al 2002
Fuente: Oficina Nacional de Estadísticas
Datos recientes del padrón electoral nos permiten apreciar que la población por sexo se divide prácticamente por la mitad en la provincia. En cuanto a la edad se refiere, los mismos datos del padrón electoral nos indican que Santiago cuenta con una población eminentemente joven. El 57 por ciento de los registrados en el citado padrón tiene una edad por debajo de los 40 años.
Fuente: Padrón Electoral Junta Central Electoral Abril 2002
Fuente: Padrón Electoral Junta Central Electoral Abril 2002 Principales comunidades extranjeras A principios del siglo XX a Santiago llegaron diferentes familias árabes, chinas y haitianas que se convirtieron en las principales comunidades extranjeras radicadas en la localidad y que fundidas con las familias locales han contribuido al desarrollo de la comunidad. Desde el siglo XIX hubo importantes migraciones caribeñas, pero que no llegaron a constituir colonias como las precedentes. Entre otras nacionalidades hubo cubanos y boricuas. El grupo extranjero más numeroso en la actualidad es el que constituyen los haitianos. EDUCACION, SALUD, DEPORTES Y COMUNICACIÓN EDUCACIÓN En el año escolar 2001-2002 hubo un total de 248,957 estudiantes matriculados en toda la provincia de Santiago, según datos de la Oficina Regional de la Secretaría de Educación. El 70 por ciento estuvo matriculado en centros públicos y el restante 30 por ciento en privados. Esta población estudiantil se distribuyó por niveles como muestra el cuadro de la izquierda. Estudiantes provincia Santiago
Santiago tuvo en el año académico 2001-2002 un total de 35 centros de enseñanza para adultos, públicos, en los que se inscribió un total de 16,626 estudiantes. Educación técnica La provincia de Santiago tiene varios centros de formación técnica, entre ellos, el Politécnico Femenino Nuestra Señora de las Mercedes y el Instituto Politécnico Industrial de Santiago (IPISA). Educación Universitaria Dos de las más importantes universidades del país surgieron en la ciudad de Santiago y tienen sedes en muchas otras provincias del país. Además, Santiago cuenta con centros de las otras principales universidades de la nación. Los centros universitarios en cuestión son los siguientes:
Las atenciones de Salud en la provincia de Santiago son cubiertas por tres sectores: el gobierno central, a través de la Secretaría de Estado de Salud Pública (SESPAS); el Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS) y las clínicas del sector privado. El principal de todos ellos es el de la SESPAS. La cobertura de la Secretaría de Estado de Salud Pública en la provincia de Santiago comprende 2 hospitales regionales, 12 subcentros, la mayoría de ellos localizados en los municipios, y 69 clínicas rurales y periféricas. El número aproximado de médicos es de 467. Las enfermeras suman unas 836, de las cuales 80 poseen títulos universitarios. El número de camas entre los hospitales y subcentros ronda las 848. Los dos principales centros públicos de salud en la provincia son el Hospital Regional Universitario José María Cabral y el Hospital Regional Infantil Arturo Grullón, destinado a la población infantil. El José María Cabral y Báez es el mayor de todos los centros hospitalarios de la región del Cibao. De acuerdo con informaciones de la Regional de Salud Pública con asiento en Santiago, este centro cuenta en el 2002 con unas 479 camas, unos 300 médicos y cerca de 437 enfermeras. El Arturo Grullón cuenta con unas 185 camas, con 85 médicos y unas 150 enfermeras. La cobertura del Instituto Dominicano de Seguros Sociales en la provincia de Santiago comprende un hospital, 3 policlínicas, 8 consultorios y 1 estancia infantil. El hospital del IDSS es el Presidente Estrella Ureña. Presta servicios a los trabajadores afiliados al seguro social. Tiene 151 camas; 218 médicos; 181 enfermeras, 18 departamentos. En cuanto a las clínicas del sector privado se estima que en toda a provincia hay cerca de 60 establecimientos. La mayor parte de ellas se concentran en la ciudad de Santiago. Las más conocidas son: la Clínica Corominas, el Instituto Materno-Infantil y el Centro Médico Cibao, Clínica Unión Médica, Centro Médico Santiago Apóstol y la Clínica Bonilla. Personalidades de Santiago destacadas durante el siglo XIX · José Desiderio Valverde fue comerciante y militar. Desde su juventud se integró a la lucha por la independencia nacional. Fue el líder castrense de la revolución de Julio de 1857; como tal ocupó la presidencia de la República durante los 11 meses en que esta se mantuvo. Murió en 1903. El 7 de enero de 1904 su nombre le fue dado a la Común de Mao, perteneciente entonces a Santiago. Posteriormente, esta común fue elevada a la categoría de provincia, conservando el nombre de Valverde, en honor al ex presidente. · Ulises Francisco Espaillat está considerado como una de las personas más influyentes de la República Dominicana de todos los tiempos. Accedió a la presidencia de la República en 1876 y aunque su mandato duró apenas seis meses (abril-octubre), ya que fue derrocado por una revolución, su legado político ha sido imperecedero. Además de cultivar la política, fue farmacéutico. En el año de 1909 se publicó un libro con sus principales escritos. Su actuación política y el contenido de sus escritos han servido para considerarlo como una de las figuras del liberalismo dominicano. Espaillat tuvo una participación adiva en los sucesos de julio de 1857 y en la gesta restauradora de 1863, ocupando en esta última posiciones tan importantes como la de vicepresidente de la República. Murió en 1878. En el año de 1884 fue creada la provincia Espaillat con lo que se le rendía culto a su nombre. Muchos otros santiagueros se distinguieron en el transcurso del siglo XIX por los papeles jugados como historiadores, literatos, políticos, legisladores, empresarios, científicos, periodistas y escritores. En esta síntesis resultarían imprescindibles las siguientes personalidades, agrupadas de manera cronológica. · Manuel del Monte y Tejada (1780-1861). Fue el primer dominicano que escribió una historia completa del país, desde los tiempos coloniales hasta los inicios del siglo XIX. Concluyó su magna obra en 1853. · Tomás Portes e Infante (1783-1858). Fue el primer arzobispo que tuvo el país, tras la independencia nacional. Fue nombrado por el gobierno dominicano tan pronto se produjo la separación de Haití y cuatro años más tarde fue ratificado en la posición por el Vaticano. Su consagración como arzobispo se produjo en el mes de noviembre de 1848. · Francisco Muñoz del Monte (1800-1868). Ocupa un lugar privilegiado en la literatura dominicana por ser el precursor de la poesía negroide. Pasó su vida entre Cuba y su tierra natal, muriendo finalmente en Madrid. Su poema "La Mulata", de 1845. está considerado el primero del género negroide en el país. · Fernando Valerio (1801-1862). Oriundo de San José de las Matas. Se distinguió por su actuación militar durante la guerra de independencia nacional. En la batalla del 30 de marzo de 1844 se hizo célebre por defender uno de los flancos atacados por el ejército haitiano, contando con un grupo de macheteros procedentes de Sabana Iglesia. Aquel hecho está considerado como uno de los más importantes de aquella tarde memorable para los dominicanos y se le conoce como: la Carga de los Andulleros, por componerse la tropa de trabajadores tabacaleros, especializados en la preparación de andullos. Radicado en la Línea Noroeste, Femando Valerio se mantuvo activo como general durante los doce años que duró la guerra contra Haití, defendiendo en ese territorio la independencia nacional. Su última actuación fue en la Batalla de Sabana Larga, en 1856, donde se cubrió también de gloria. Llegó a alcanzar el alto rango de general de división por su coraje durante la guerra contra los haitianos. · Santiago Espaillat . Tío de Ulises Francisco Espaillat ha sido el único político dominicano que después de haber sido elegido para presidente de la República renunció a tan alto cargo sin juramentarse. Este hecho tuvo lugar en 1849. No están claras las razones de esta decisión, pero se asevera en algunos textos de historia que prefirió eludir el cargo ante la posibilidad de ser manipulado por Pedro Santana, el político más influyente que tuvo el país entre 1844 y 1864. · Juan Luis Franco Bidó (1807-?). Tuvo un papel destacado en la guerra de independencia dominicana. El 24 de enero de 1856 dirigió las tropas que derrotaron al ejército haitiano, en la batalla de Sabana Larga. Este combate tiene gran importancia histórica para los dominicanos, debido a que fue el que selló el triunfo de la independencia nacional. Después de Sabana Larga concluyó la larga cadena de invasiones milites de Haití al territorio dominicano. A raíz de este triunfo, Juan Luis Franco Bidó, quien era general de brigada, fue ascendido al rango de general de división. En el curso de la revolución de julio de l857 comandó las tropas que inicialmente sitiaron a la ciudad de Santo Domingo, sede del gobierno de Buenaventura Báez, el presidente que había provocado aquel gran estallido social y político. · Benigno Filomeno de Rojas (1821-1865). Fue uno de los más destacados políticos dominicanos del siglo XIX. Tras residir por largos años en el extranjero, se reintegró a la patria después de consumada la independencia nacional en 1844. Ha sido considerado como e primer economista dominicano, pese a que tuvo por profesión las leyes. Tuvo una destacada actividad legislativa. Uno de sus mayores aportes como legislador lo hizo como presidente del congreso constituyente de l857-1858, que produjo la constitución de los revolucionarios de 1857. Otra importante función desempeñada por él fue la de vicepresidente de la república del gobierno revolucionario de Santiago, en 1858. Volvió a ocupar esta elevada posición en dos oportunidades más durante la guerra de la restauración1 en 1863 y 1864. Previamente en este último año había presidido, por corto tiempo, el Consejo de Estado, en medio de un vacío de poder que se produjo por la falta de un presidente de la República. Murió en 1865, en condición de vicepresidente de la República, como consecuencia de rivalidades políticas en aquellos momentos. · Pedro Francisco Bonó (1828-1906). Está considerado como el padre de las ciencias sociales en el país. Se ganó este mérito gracias a sus acuciosos escritos acerca de la sociedad dominicana del siglo XIX, principalmente la región del Cibao. Entre sus escritos se destaca la novela breve El Montero, considerada como la primera obra de su género escrita luego de creada la República Dominicana. Sus escritos sociales se pueden leer en un tomo titulado Los Papeles de Bonó. Pedro Francisco Bonó tuvo una destacada participación en la vida pública dominicana. En varias oportunidades fue solicitado para que ejerciera la presidencia de la República. A pesar de que pudo haber escalado tan alto puesto con tan sólo haber aceptado dichas propuestas, siempre las declinó con humildad. Fue hombre clave en los sucesos de Santiago de 1857 y uno de los patriotas más esclarecidos durante la guerra de la restauración. · Manuel de Jesús de Peña y Reinoso (1834-1915). Se destacé como educador, periodista, literato y político. Persona de mucho carisma, pasó a la historia por sus extraordinarias cualidades organizativas. A él se debe la creación de unas Juntas de Crédito que llegaron a resolverles muchos problemas financieros a los gobiernos dominicanos en la década de 1870. En el mismo período promovió también por todo el Cibao la creación de unas sociedades políticas llamadas "Ligas de la Paz". En 1876 la Liga de la Paz de Santiago jugó un papel determinante en el ascenso a la presidencia de la república de Ulises Francisco Espaillat. En este gobierno, de Peña y Reinoso ocupó la secretaría de Interior y Policía. En 1874, formó en Santiago la "Sociedad Amante de la Luz", que es sin lugar a dudas su aporte más trascendental a la sociedad dominicana, por sus contribuciones culturales y la prolongación que ésta ha tenido a través del tiempo. · Eliseo Grullón (1852-1915). Tuvo una destacada vida como político e historiador. Cursó estudios universitarios en Francia y a su regreso al país en 1874 fue electo e inmediatamente designado secretario de Interior y Policía. Tenía entonces 22 años de edad, lo que lo convirtió en la persona que a más temprana edad tuvo a su cargo la conducción de una Secretaría de Estado. El resto de su vida, Grullón ocupó otras carteras en diferentes gobiernos. Llegó a ocupar en 6 ocasiones la Secretaría de Relaciones exteriores. · Eugenio Deschamps (186l-l919). Fue un reconocido orador periodista, escritor y político. Fundador del periódico La República, de gran impacto en Santiago en la década de 1880. Tuvo participación en las luchas políticas y esto le llevó al exilio por largos años. De regreso al país al inicio del siglo XX ocupó las funciones de Secretario de Estado de Fomento. gobernador de la provincia de Puerto Plata y en 1903 fue Vicepresidente de la República. Al margen de su copiosa producción periodística, Deschamps dejó diversos escritos. Huéspedes de importancia histórica de la provincia Santiago durante el siglo XIX Del mismo modo que en Santiago nacieron en el siglo XIX ilustres personalidades, también se establecieron en su territorio numerosos ciudadanos de prestigio. · Julián Belisario Curiel (1829-1869). Era de origen venezolano. Llegó al país en 1841 y ya en 1844 se hallaba en Santiago, donde participó en la batalla del 30 de marzo. Se dedicó al comercio, las leyes y la política. Fue de los que participó en la revolución de 1857, llegando a ser electo como senador de Santiago en esa oportunidad. Fue un opositor de la anexión, aunque terminó en esta como síndico de la ciudad. En febrero de 1863 estuvo involucrado entre los que se levantaron contra la anexión. Durante la guerra restauradora tuvo un papel destacado, ocupando el ministerio de la Guerra en el gobierno revolucionario. Después de la restauración fue de los hombres de armas que tuvo el partido nacional. Murió fusilado luchando contra el gobierno de los 6 años de Buenaventura Báez. · Teodoro Stanley Heneken era de origen inglés, nacionalizado dominicano; se radicó en el país durante la ocupación haitiana, originada en el año de 1822 y escogió a Santiago como lugar de residencia. Se dedicó a las actividades comerciales. También tuvo un vivo interés por la explotación de los recursos mineros del país. Colaboró en los aprestos de la independencia nacional y después de ésta pasó a desempeñar un papel preponderante en la política nacional. A partir de 1847 tuvo una larga trayectoria como legislador en representación de Santiago. Formó parte del grupo de la Ciudad Corazón vinculado a la revolución de 1857 y la guerra de la restauración, durante la cual fue ministro de Hacienda y Comercio. Concluida ésta, en 1865, murió junto a Benigno Filomeno de Rojas, a raíz de las contradicciones políticas del momento. · Alfredo Deetjen (1836-1897). Nació en Haití. Desde joven se radicó en Santiago, donde se dedicó a las actividades comerciales. Fue también político y como tal se incorporó a la guerra de la restauración, ocupando cargos de relevancia en la administración del Estado. Concluida la guerra, se mantuvo activo en la política, militando con el partido que quedó formado alrededor del grupo santiaguero que había dirigido la guerra restauradora, conocido como el partido azul. En lo sucesivo siguió ocupando importantes funciones políticas en el país. · Ramón Emeterio Betances (1827-1898). Médico y patriota puertorriqueño, residió por breve tiempo en Santiago. Bajo su inspiración se produjo en 1868 el Grito de Lares, dando así inicio a la lucha de independencia de Puerto Rico. · José Martí (1853-1895). El héroe de la independencia de Cuba estuvo de visita en Santiago en 1895, en compañía de Máximo Gómez. En esta ciudad ambos recibieron cuatro mil pesos para la causa de la independencia de Cuba. Numerosos médicos cubanos llegaron a Santiago, particularmente después de iniciada la guerra de independencia de aquel país en 1868. Algunos se radicaron por largos años o permanentemente en Santiago. Entre ellos se destacan Rafael Díaz Márquez, Eusebio Pons y Agreda, Emilio Navarrete, Pablo Dobal y Valdez, Raúl Fonts Sterling. PERSONALIDADES DE SANTIAGO DESTACADAS EN EL SIGLO XX Política Si se toma en consideración que el actual presidente de la República, agrónomo Hipólito Mejía (2000-2004), es también oriundo de Santiago, y se suman también los santiagueros que gobernaron durante el siglo XIX, queda claro que esta es la provincia que mayor cantidad de jefes de Estado ha aportado al país en toda su historia. Otras personalidades destacadas de la política nacidos en Santiago fueron los siguientes: · Federico Velázquez (1867-1934), de Tamboril. Desempeñó un papel preponderante entre 1900 y 1930. Sus funciones como economista en la primera década del siglo tuvieron profunda repercusión en los asuntos internos del país. Fue fundador del Partido Progresista en 1914. Ocupó la vicepresidencia de la república durante el período 1924-1928. En las elecciones de mayo de 1930 fue candidato a la presidencia de la República por una coalición de partidos llamada la Alianza Nacional Progresista, la principal fuerza opositora a Trujillo. Un día antes de las elecciones la agrupación se retiró del certamen electoral por falta de garantías de unas elecciones limpias. · Francisco Augusto Lora (1910-1987). Fue abogado y político. En los primeros años de la dictadura de Trujillo fue de los opositores al régimen, pero con el tiempo fue cediendo su actitud y terminó ocupando la Secretaría de Agricultura, en el año de 1960. Muerto Trujillo, se mantuvo en la política y fue de los fundadores del Partido Reformista, en 1964. En las elecciones de 1966 participó como candidato a la vicepresidencia junto al Dr. Balaguer siendo elegido para el cargo, que ostentó hasta 1970. Disgustado con el líder del Partido Reformista, abandonó la organización y fundó su propio partido, el Movimiento de Integración Democrática Antireeleccionista (MIDA).Terció en los comicios de 1970 como candidato a la presidencia de la república, pero obtuvo una votación muy baja. Al momento de su muerte se había reconciliado con el doctor Balaguer y había vuelto a militar en las filas del Partido Reformista. · Coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez (1934-1965). Se destacó en la lucha política siendo coronel del Ejército, a partir del año 1962, cuando colaboró estrechamente con el presidente Juan Bosch. Desde que éste fuera derrocado en 1963, se dio a la tarea de organizar a un grupo de militares para luchar por la reposición del presidente derrocado, lo que le valió el destierro. En el mes de abril de 1965 logró aglutinar a un importante núcleo de militares, que el día 24 de ese mismo mes iniciaron una revolución con el objetivo de reponer la constitución de 1963. Al momento del estallido de la revolución, el coronel Fernández Domínguez se encontraba en el exilio, regresando al país el 13 de mayo de 1965, para incorporarse de lleno a las tropas constitucionalistas, que desde el 28 de abril se enfrentaban a tropas estadounidenses, que habían ocupado el país. Fernández Domínguez murió el 19 de mayo de 1965 en un violento combate, intentando tomar el Palacio Nacional, que se encontraba en ese momento en poder de las tropas extranjeras y los militares dominicanos que enfrentaban a los constitucionalistas. · José Rafael Abinader (1929). Nació en Tamboril. Ha sido un alto dirigente del Partido Revolucionario Dominicano desde la llegada de este al país en 1961. Ha sido funcionario del Estado en múltiples ocasiones. En 1966 fue de los fundadores de la Universidad O&M en la ciudad de Santo Domingo. Ocupó la senaduría por la provincia de Santiago en el período 1998-2002 y ha sido en varias oportunidades pre-candidato a la presidencia de la República dentro del Partido Revolucionario Dominicano. Arte Música y canto Lo mismo que en el canto, la lista de los que cultivan la literatura es extensa y el trabajo que han hecho en este campo ha significado un enriquecimiento para las letras nacionales. Entre los literatos más destacados se cuentan los siguientes: Letras Artes plásticas Actuación Científicos e investigadores Deportistas Al lado del jugador aparece el año en que éste hizo su debut en la gran carpa. · Rudy Hernández (1960) Educadoras Empresarios Juristas Periodistas Extranjeros distinguidos residentes en Santiago durante el siglo XX INSTALACIONES DEPORTIVAS Las dos principales instalaciones deportivas de la provincia son el Complejo Deportivo La Barranquita y el área que comparten el Estadio Cibao y el Palacio de los Deportes. El primero fue construido en 1986 para la celebración de los XV Juegos Centroamericanos y del Caribe. MEDIOS DE COMUNICACIÓN Radio |