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Samaná
Teodoro Chassériau nació en 1819 en El Limón, en la costa Norte de la península de Samaná, región que ha tenido una historia muy rica y que vale la pena contar. El contacto con los indiosEn realidad, Samaná no era una península, sino una casi-isla o “presque-isle”, como aparece en múltiples mapas franceses y españoles, pues hasta aproximadamente mediados del siglo XIX el actual gran estero, que corre entre Sánchez y la costa del Atlántico, al este de Nagua, era totalmente transitable en botes, por lo que Samaná estaba rodeada de agua por todos sus costados. Samaná, tierra de esclavos cimarronesEn 1523 los hermanos Jean y Rouel Parmentier, naturales de Dieppe, Francia, arribaron en sus barcos a Samaná, describiéndola como una zona habitada por negros salvajes, es decir por esclavos africanos traídos a la fuerza a la isla a partir de 1510 quienes se habían rebelado y huido a la parte más distante y agreste de la misma. Describieron cómo todos andaban desnudos “excepto un pequeño pañal delante de sus partes vergonzosas y se defienden con sus arcos y flechas, de manera que los españoles no pueden entrar allí y tienen sus casas entre árboles a la manera de los animales”. Como vemos, los indios fueron sustituidos en la casi-isla por negros cimarrones, que sin embargo habían adoptado el arco y la flecha de los primeros habitantes como método de defensa. Los franceses ocupan SamanáEn 1673 Bertrand D´Oregon, gobernador de La Tortuga, isla actualmente perteneciente a Haití y ubicada en su costa Norte y que en esos tiempos ya habían sido arrebatada a los españoles por corsarios, bucaneros y filibusteros franceses, sufrió la mala suerte de que su barco naufragó en la costa Norte de Puerto Rico, entonces territorio español. Allí fue apresado, pero logró robar un bote y con algunos de sus hombres cruzó el canal de La Mona y llegó a Samaná. Para su sorpresa, en ese territorio también español encontró a un grupo de bucaneros franceses quienes le ayudaron a retornar a La Tortuga, desde donde volvería a Samaná después de un fracasado esfuerzo por liberar en Puerto Rico al resto de su tripulación. Después de esa segunda visita a Samaná, D'Oregon, exigió a esos colonos trasladarse a lo que hoy es Cabo Haitiano, en la costa Norte de Haití. Pero éstos, que habían prosperado con la producción de añil, se resistieron. Los canarios llegan a SamanáPara evitar que franceses e ingleses se radicasen de nuevo en Samaná, el gobernador español de Santo Domingo trajo a un grupo de canarios que en 1756 fundaron la actual ciudad de Santa Bárbara de Samaná. Otro grupo de isleños fundó Sabana de la Mar, en la costa Sur de la bahía. La madre de ChassériauEs dentro de este contexto histórico que en 1791 nació en Samaná la madre de Chassériau, hija de Couret de la Bagniere, un acaudalado francés con posesiones y esclavos en la hoy Cabo Haitiano, y quien seguramente se trasladó a Samaná debido a la rebelión de esclavos en las plantaciones del Norte de Haití de agosto de ese año. Esa revuelta duraría diez años. Según el cónsul inglés Schomburgk, muchos colonos franceses se salvaron pasando al territorio español y Samaná fue un lugar favorito, donde se llevaron bien con los canarios sembrando caña, café, cacao y cocos. La abuela de Pedro Francisco Bonó, por ejemplo, fue una francesa que salió huyendo de Cabo Haitiano, refugiándose en Puerta Plata. Samaná deviene territorio francésCon el Tratado de Basilea de 1795, Francia recibió la totalidad de la colonia española de Santo Domingo, incluyendo la península de Samaná, a cambio de ceder sus conquistas en los Pirineos, lo que hizo que Francia tomase posesión de toda la isla, dado que España reconoció también el control de facto por parte de los franceses de Saint Domingue, la parte occidental de la isla. Para esa fecha, según reportaría un francés, en los poblados de Samaná y Sabana de la Mar habitaban unas quinientas personas. Sugería que el gobierno francés construyese en el extremo de la bahía de Samaná una ciudad “que pronto se convertiría en el almacén de todas las ciudades de Europa”. La revuelta de los esclavosEntre 1791 y 1801 tuvo lugar la muy sangrienta revuelta de esclavos en Saint Domingue (hoy Haití), con la muerte de cientos de terratenientes franceses. Muchos pudieron huir al Este de Cuba, a la Louisiana, a la parte Este de la isla de Santo Domingo y a Puerto Rico. El autor de este ensayo, por ejemplo, es descendiente, por su línea materna, de una familia francesa que se estableció en Saint Domingue en 1750 y que huyó de allí al perecer parte de la familia a manos de los esclavos, trasladándose primero al Este de Cuba, luego a Louisiana y posteriormente a Puerto Rico y a la República Dominicana, residiendo uno de sus descendientes precisamente en la península de Samaná. Este es sólo un ejemplo de los muchos franceses que escaparon de Saint Domingue (luego Haití) y terminaron en Santo Domingo. El abuelo materno de Camille Pizarro, el famoso pintor francés, abandonó Haití durante la revuelta de los esclavos, radicándose en la isla de Saint Thomas, al este de Puerto Rico. Por cierto que Pizarro visitó brevemente la ciudad de Santo Domingo en 1850. En 1801 Toussaint Louverture, aliado todavía de los franceses, invadió la parte oriental de la isla, controló las ciudades de Santo Domingo y Samaná, que entonces contaba con sólo ochenta habitantes, y unificó la isla. Sin embargo, Napoleón Bonaparte, quien había llegado al poder a fines de 1799, tenía otras ideas y envió una flota con más de ochenta navíos y 58,000 hombres a quitarle a los negros el control de la isla. La mitad de esa flota, encabezada por el general Leclerc, esposo de la hermana de Napoleón, llegó a Samaná en enero de 1802 y observándola llí Toussaint exclamó: “no nos queda nada más que perecer –toda la Francia ha venido a Santo Domingo- viene para vengarse y para acabar con los negros –tenemos que perecer”. La guerra entre los franceses y haitianos duró dos años (1802-1804). Toussaint cayó prisionero y fue sustituido por Jean Jacques Dessalines y Henri Christohe. Los soldados franceses de Napoleón que habían obtenido la victoria en Italia y Egipto, no pudieron contra los negros, quienes tuvieron como aliada a la fiebre amarilla. Más de cincuenta mil franceses, incluyendo a Leclerc, perdieron la vida y los sobrevivientes se rindieron o huyeron. Saint Domingue declaró su independencia el 1ro. de enero de 1804, adoptando el nombre de Haití. En la parte española de la isla los franceses sí pudieron ganarle a los haitianos, a pesar de que debido a la derrota en Haití apenas quedaron seiscientos franceses en Montecristi y cuatrocientos en Santo Domingo. El general francés Louis M. Ferrand, con sus hombres, tomó la ciudad de Santo Domingo en 1804. Entonces Cristóbal y Dessalines invadieron la parte española y Ferrand organizó la defensa de la ciudad, la cual fue sitiada en mayo de 1805 por veintiún mil haitianos durante tres semanas, hasta la aparición de una escuadra francesa que se dirigía hacia el Oeste, hecho que estimuló a los haitianos a levantar el cerco y volver a Haití presumiendo que dicha flota iba hacia Puerto Príncipe. Sin embargo, el ambiente tras el levantamiento del sitio era tal que muchos dominicanos y extranjeros optaron por emigrar. Ferrand trató de reconstruir la colonia promoviendo entre otros, la plantación de café en Samaná, cuya población francesa ya en 1808 había crecido tanto que ordenó la confección de planos para una ciudad modelo en Santa Bárbara de Samaná, con jardines al estilo de Versailles, un palacio, un teatro, fuentes y estanques, y una Plaza de la Comedia que se llamaría “Puerto Napoleón”. Una calle llevaría el nombre de Ferrand, quien conoció personalmente la región, donde ordenó la construcción de un fuerte en Samaná y otro en Los Cacaos. Los padres de ChassériauEntiende Benoit (Benito) Chassériau nació en La Rochelle en 1780, el último de diecisiete hermanos de una misma madre. Su padre, Jean Chassériau, era secretario general de colonias francesas y murió en 1785. En 1794 murió su madre, quedando así huérfano cuando apenas tenía 14 años de edad. A los 19 ya acompañaba la expedición de Napoleón Bonaparte a Egipto, donde fue nombrado administrador de dos provincias. Su hijo, el pintor, heredaría esa precocidad. En 1802 llegó a nuestra isla como parte de la expedición encabezada por Leclerc. La mitad de los barcos de esa expedición llegaron a Cabo Haitiano donde había vivido su futura esposa, Marie Madelene Courte de la Blagniere (Bladiere, Blaquiere, según otros textos), quien, como dijimos, había nacido en Samaná en 1791. El padre de Marie Madelene era oriundo de Saint Genes Doet, Averíen y se había establecido en Saint Domingue donde había prosperado gracias a su finca y su posesión de esclavos. Con la revuelta de 1791 se había trasladado a Samaná y de allí a Santo Domingo. En la familia Chassériau existía una vieja tradición de casamientos con mulatas, como el caso de Benito con Marie Madelene. La familia en El LimónFederico, el primer hijo de Benito y Marie Madelene nació en El Limón en 1807. El propio Benito, en su correspondencia a la chancillería francesa, explica que en El Limón tan sólo estuvo dieciocho meses y también cita cómo la revuelta de los dominicanos, encabezada por Sánchez Ramírez, contra los franceses (en la cual Benito no tomó parte ni a favor ni en contra) y que se debió a la invasión de España por Napoleón, lo estimuló a pedir pasaporte para trasladarse a Curazao, desde donde se enteró de la rendición de los franceses en Santo Domingo. Los dominicanos fueron aliados de los franceses mientras estos combatían a los haitianos, pero devinieron en sus enemigos cuando invadieron la Madre Patria. Los franceses que se quedaron en Santo DomingoNo todos los franceses que se ubicaron en Samaná bajo los auspicios de Ferrand abandonaron el país. En uno de los planos de 1807 se nota cómo uno de los terrenos fue concedido a la familia joubert, con descendencia hasta el día de hoy, y hasta hace poco residentes en Sánchez, en la península de Samaná. León Alexandre Joubert había nacido en Haití en 1799. Leyendo el listado de los soldados de Ferrand que estuvieron en Santo Domingo aparecen varios apellidos de familias que se quedaron en el país: Robiou, subcomisario de marina de segunda clase, encargado de la policía del hospital, del cuerpo de ingenieros y de la artillería; Lalanne, cuya descendencia todavía reside en Samaná; Dujarric, ayudante de suboficiales; Lamarche, capitán comandante; Bernard (Etienne), coronel comandante; Pradel (Jean-Baptiste), miembro del ayuntamiento de la ciudad de Santo Domingo. El propio Ferrand dejó descendencia en Samaná. Con menos probabilidades de descendencia de los soldados franceses son los apellidos Deveaux, Boucher, Michel, Vives, Bertrand y Gaillard. Aunque esos apellidos aparecen en las listas de los soldados, esas familias bien pueden haber llegado al país en otras épocas. El apellido Couret aparece hacia 1829, siendo Antonio Couret director del Registro de Títulos en Santo Domingo y con propiedades en La Isabela. No sabemos si descendía del abuelo del pintor. También aparece un Juan Pedro Curte (Curete) cuyo primer hijo nació en 1825. Cerca de la ciudad de Samaná hay un lugar llamado Curete. La aventuras de Benito ChassériauBenito se fue a Curazao y luego a Caracas y Saint Thomas. Según un documento preparado en la chancillería francesa, en Curazao “abandonó su esposa que después envió de regreso a París”. Luce que fue en Curazao donde nació, en 1810, la primera hija del matrimonio, Adela, quien junto a su madre y hermano mayor se irían a París. En Venezuela Benito estuvo involucrado con Bolívar, así como en expediciones para asaltar las ciudades de Porto Bello y Cartagena. En Porto Bello podo escapar dando todo lo que tenía a un vigoroso indio quien lo cargó en sus espaldas. El retorno a El Limón y el nacimiento del pintorDespués de tantas aventuras y lograda ya la paz entre España y Francia, dado el derrocamiento de Napoleón, Benito decidió retornar a la finca de su suegro en El Limón. Otro memorial de 1801, también de un francés, cita la “plantación (‘habitation´) de Petitón en El Limón”. Dominicanos que ostentan el apellido Petitón nos confirman que descienden de un francés quien para esa época se radicó en Samaná y tenía esclavos. En 1819 entre un grupo de habitantes de Samaná que firmaron un documento político aparece J. Petitón, un probable descendiente del primer Petitón. El retorno a Francia y la carrera diplomáticaPoco después del nacimiento del pintor, la familia Chassériau abandonó Samaná para nunca más volver. Teodoro viviría en Samaná sólo unos catorce meses, ya que su padre explica que el 29 de noviembre de 1820 vio llegar en Kingston la fragata “Cleopatre”, la cual abandonó el 5 de diciembre, llegando a Brest el 9 de enero de 1821. El cuarto hijo del matrimonio, Alina, nació en París en 1822, no en 1821, diez años, tan sólo nació el célebre pintor, lo que hace pensar que durante esos años Benito y su esposa vivieron separados, ella tal vez en París o tal vez en El Limón, manejando la finca. Sin embargo, dos hijos murieron a muy temprana edad, pero no sabemos las fechas. La madre tuvo pues siete partos. En 1825 el ministro de la marina rehusó darle un empleo. En 1832 Benito fue nombrado vicecónsul en Saint Thomas donde ya había estado en 1827-28 y 1830, pasando en 1834 a Puerto Rico como agregado en el consulado. En 1839 fue nombrado cónsul de segunda clase en San Juan. En 1843, su hijo Teodoro, ya un célebre pintor, escribió a la chancillería pidiendo que su padre fuese ascendido a la categoría de primera clase en el consulado. En septiembre de 1844, poco después de los dominicanos haber logrado su independencia luchando contra los haitianos que habían ocupado a Santo Domingo en 1822, es decir dos o tres años después del nacimiento del pintor, el cónsul francés en Puerto Príncipe, Levasseur, muy conocido por los historiadores dominicanos, escribió una larga carta a sus superiores en París contando sobre las faltas incurridas por el cónsul Benito Chassériau y que podrían resultar en un escándalo que Levasseur quería evitar. El padre el pintor no había entregado una herencia de 2,000 gourdes a la Srta. Flette Ernue, que le había dejado un francés con quien se había casado en Haití, y con quien previamente había tenido un hijo. Benito fue “sordo a toda tentativa de mediación por parte de Levasseur” y se suicidó ese mismo año. El pintor, a quien su padre había escrito poco antes, citaría cómo murió solo, acompañado tan sólo por gente extraña. Ocupación haitianaDos años después de la salida permanente de la familia Chasséiau, los franceses residentes en Samaná, con motivo de la declaración de independencia de los dominicanos de diciembre de 1821 que duraría muy poco y que sería conocida como la Efímera y con el apoyo de los españoles en Puerto Rico, enviaron un emisario a Martinica para que el almirante Jacob se trasladase a Samaná con sus barcos y la ocupara y así ayudar a los dominicanos quienes estaban frente al gran peligro de una invasión haitiana. Francisco de Paula Mueses, el mismo sacerdote que había bautizado a Chassériau en Samaná, también trató de oponerse a la invasión haitiana. Jacob llegó con sus buques, pero ante la presencia de tropas haitianas y la amenaza del presidente Boyer de matar a todos los franceses aún residentes en toda la isla, optó por retirarse, llevándose a algunos de los colonos franceses. La ocupación haitiana duraría veintidós largos años. Los esfuerzos por vender o arrendar a SamanáFrancia presionó a Boyer para el repago de una deuda y como ya Haití controlaba la isla entera el antes referido cónsul francés Lavasseur surgió a su gobierno negociar la península y bahía de Samaná a cambio de una reducción de esta deuda. Para esa época de Había localizado un depósito de carbón de huella en costa Sur de la península, el cual podría proveer de combustible a los barcos de vapor, lo que incrementaba su valor. En el 1851 un censo de la ciudad de Samaná arrojaba 1721 almas entre las cuales había trescientos ex clavos americanos y sus descendientes. El resto eran dominicanos de origen francés o español. Sir Robert Schomburgk, el cónsul ingles, visitó la bahía en el 1853 lo que resulto un largo reporte y un muy detallado plano. El cónsul explico como el Lidon era el lugar donde se unían todos los caminos para proseguir hacia Matanzas, San Francisco de Macorís, etc. Agrega que en la desembocadura de río Limón todavía estaban tres cañones, pero estaban desmontados. Fe el primero en reportar los yacimientos arqueológicos y las pinturas rupestre en las cuevas los Haitises, cerca de Sabana de la Mar. Se sorprendió de que cerca del poblado de Samaná le hablaron en inglés, español y francés. Con motivo de la anexión de la Republica Dominicana a España en 1861, buque a españoles se trasladaron a la bahía y efectuaron sondeos y fortalecieron las instalaciones en Cayo Levantado, Samaná y Los Cacaos. Un reporte de un oficial español explicaba cómo en el pueblo de Samaná había entre trescientos y cuatrocientos personas”siendo en la mayor parte negros de la Florida (sic), descendientes de haitianos y, por rareza, algún blanco”. Otro reporte estimaba unas dos mil almas “entre francés, canarios, negros de florida(sic) y haitianos y viven todos en las mas lastimosas ignorancias y holgazanería “. Los españoles construyeron el poblado del Cacaos. Durante la anexión visitaron a Samaná el general Máximo Gómez y Antonio Maceo. Ambos luego desempeñarían un extraordinario papel en la hazaña independentista cubana contra los españoles. El año siguiente el gobierno de Washington decidió enviar a Santo Domingo una “comisión de investigación” para determinar si los dominicanos favorecían o no la anexión de su país a Estados Unidos. Esa comunicación, que incluía científicos, periodistas y dibujantes, además de importantes personalidades políticas, visito Samaná donde se hicieron los primeros dibujos de su ciudad que han sobrevivido el tiempo. Ese reporte dio gran importancia a la bahía por su valor estratégico. Fue descrita como una que podría convertirse en “la principal estación naval de Estados Unidos en las Antilla”. Los miembros de esa comisión reportaron que en la costa Norte de Samaná tan sólo en las bocas de los ríos San Juan (en El Valle) y en El Limón “aparecen unas cuantas viviendas de los nativos”. En el mes de mayo las tortugas salían a poner sus huevos en la playa de Matanzas. Las ballenas visitaban los bajos de Jackson, al Oeste del actual Cosón. En ese mismo año de 1871 visitó Samana el escritor y dibujante Samuel Hazard. En su obra Santo Domingo, pasado y porvenir, explica como en el pueblo de Samaná tan solo vivian entre ochocientos y mil almas, la mayoría de raza negra, llegados allí por voluntad propia como descendientes de los esclavos libertos norteamericanos. Ese plan de anexión fracaso y por eso en 1872 la bahía fue arrendada a un grupo de capitalistas norteamericano recibiendo el Estado el pago de su primera anualidad en el 1873, paro al año siguiente el otro gobierno de Báez fue derrocado y como los capitalistas no sabían a que gobierno sucesor pagarle la próxima anualidad, eso fue aprovechado por los dominicanos para cancelar el contrato por haber sido violado. En el 1881 un barco de marina norteamericana efectuó un sondeo hidrográfico de la bahía citando la abundancia del tiburón y del pez espada. En 1892 Ulises Hereaux (“Lilis”) trato de arrendar la bahía a los norteamericanos, pero su publicidad negativa previa a la firma imposibilito la transacción. El ferrocarril En 1869 el gobierno dominicano otorgó la primera concesión para el establecimiento de un ferrocarril entre Samaná y Santiago, pero no sería hasta 1882 cuando se comenzaría su construcción, iniciado las operaciones en 1888. para esa época era el principal medio para exportar la producción agrícola de Cibao. El lugar denominado “Las Cañitas”, hoy el poblado Sánchez, sería el punto del llegado del tren. Allí se construyó un muelle donde llegarían los buques para recibir principalmente café y cacao. Eso estimulo la migración de sirio-libaneses e italianos a Sánchez y a Samaná. El ferrocarril era administrado por ingleses y escoceses y por eso se construyo un cementerio en Sánchez para ellos. Sus lápidas hoy día lamentablemente han sido tapadas por viviendas construidas encima de ella. Durante algunas años Sánchez fue uno de los centros más cosmopolitas del país, dadas la presencia de tantas extranjeros. El ferrocarril dejó de operar alrededor de 1966. Los estudios arqueológicos Las cavernas e islas de Los Haitises en la costa Sur de la bahía poseen importantes dibujos y esculturas de los indios taínos, así como enterramientos. Después de Schomburgok en 1853, otro que investigo allí fue Alph M. Pinard, en 1881. Precisamente el padre de la patria de Cuba, José Martí, dos días antes de salir de Montecristi, República Dominicana, hacia Cuba en un pequeño barco, escribió en su diario que otro cubano le había descrito las cuevas de San Lorenzo y los fantásticos dibujos de los indios. Cuarenta y nueve días después de ese apunte Martí murió luchando contra los españoles en Cuba. Entre 1916 y 1924 la República Dominicana fue ocupada por los infantes de marina de Estados Unidos, bajo el alegato de que tenían que asegurarse de que el pías pagase su deuda a creedores norteamericanos y protegiese a los norteamericanos residentes en el pías. Haití fue ocupadas por los mismos militares entre 1915 y 1934 bajo idénticos argumentos, aunque la verdadera razona fue que el canal Panamá se acababa de inaugurar y se temía que los alemanes, en ese momento en guerra con los Estados Unidos, utilizasen su influencias comerciales para controlar ambos lados de la isla. Durante ese periodo la marina norteamericana sondeó la bahía y preparo planes para defenderlas de un ataque alemán. Se colocarían caños en cayo Levantado y en los Cacaos para así bloquear al acceso a través de la única entrada de aguas profundas con que cuenta la bahía. Entre 1930 y 1961 el país fue controlado por el cruel dictador Rafael L. Trujillo quien promovió las minas de mármol al Este de la ciudad de Samana, ciudad que fue muy afectada por un fuego en 1946. Trujillo era muy anti-haitiana y cambió mucho de los nombres de lugares en la península pensando que eran nombres haitianos, cuando realmente eran franceses. También prohibió a los descendientes de haitianos de Tesón hablar cróele entre ellos. En 1966 llegó al poder Joaquín Balaguer, un intelectual quien había servido a Trujillo y quien había estudiado en la Sorbona. Inspirado por el proyecto de la ciudad Napoleón de Ferrand, ordenó destruir todas las muy bellas y atractivas casas de modera de la ciudad de Samana, contemporáneas con las que todavía, por suerte, en la ciudad de Sánchez. Tan sólo la muy fuerte oposición de los descendientes de los esclavos libertos norteamericanos logró que su venerable iglesia de madera quedase intacta. Las viejas casas fueron sustituidas por modernas viviendas y edificios de concreto, de poco atractivos para los turistas. Balaguer también construyó un hotel en Samaná y otro en cayo Levantado, así como un muy poco utilizado puente peatonal que comunica a un promontorio al Oeste de la ciudad Samaná con un cayo que le que da al frente. Cuando se pregunto a uno de los ingenieros el por que del dispendio en una obra tan poco útil, respondió que en el plano de la “ciudad Napoleón” de Ferrand aparecía ese puente. Sin embargo, allí tan solo aparece una indicación de entre esos dos puntos hay corales, lo que dificulta la navegación, como lo dificulta, según el mismo plano, en otros lugares de la ensenada. Balaguer también ordenó la construcción de un aeropuerto al Oeste de la ciudad de Samaná el cual, lamentablemente, nunca podrá recibir vuelos internacionales por lo corto de su pista. También construyo un muelle el cual, al igual que el aeropuerto, ha tenido poco uso. A partir de los años ochenta el turismo internacional comezón a llegar a la península, convirtiendo lugares como Las Terrenas, Portillo y las Galeras en centro muy cosmopolitas, donde viven el año entero cientos de europeos. En las terrenas, por ejemplo, en la escuela Teodore Chassériau unos cientos estudiantes europeos reciben clases exclusivamente en francés. Al momento de escribirse estas líneas en el 2004 se esta construyendo tanto un aeropuerto internacional al Oeste de Sánchez como una pista que permitirá el traslado desde la ciudad de Santo Domingo a Sánchez en menos de dos horas. Ambos concesiones privadas estimularan mucho turismo en una región cuya historia ha sido tan interesante y tan vinculada a una Europa de donde provienen la mayoría de los turistas de hoy día. Estadística Contaba en 1911, 53,500 habitantes. Santa Bárbara de Samaná es Capital de esta Provincia marítima al cual corresponde toda la Península de Samaná y casi toda la espléndida Bahía que por su amplitud, profundidad, abrigo y condiciones estratégicas, está reputada como la primera del archipiélago antillano. Emplazada en una breve faja que limitan por el norte las montañas de la Península y el mar por el sur, la población es relativamente pequeña. Los terrenos de la Común son de excelentes condiciones y en ella se produce con lozanía extraordinaria, cacao, cocos y todos los frutos menores del país, siendo especialmente exquisito y abundante el mapuey de Samaná que, como las piñas, tienen fama en el resto de la República. La población de Santa Bárbara de Samaná dista 226 kilómetros al noreste de la Capital y consta de 8,000 habitantes, entre los cuales hay de origen español, pues fueron canarios sus fundadores, americanos de color que se trajeron de los Estados Unidos en el año 1825, y aun elementos de origen haitiano, que también se introdujeron en el siglo pasado. La cultura social delos samanenses marcha en sentido progresivo, así porque es propicio a ello el espíritu de los naturales, como por los esfuerzos de los elementos que componen la sociedad y del H. Ayuntamiento a favor de la instrucción pública. Santa Bárbara de Samaná tiene las aldeas de Los Cacaos, Santa Capuza y Naderes. La Provincia tiene una superficie de 1,832 kilómetros cuadrados. |