Nuestras Provincias

Mao
COMITÉ DE HISTORIA DE MAO

 


HECHOS HISTORICOS MILITARES
SOBRESALIENTES EN EL NOROESTE
DE LA REPUBLICA

 


                                                                                                                            Por. Manuel Rodríguez Bonilla
                                                                                                    Presidente del Comité de Historia de Mao, Inc.


1.-     Panorámica Regional

 

El Noroeste de la República está constituido por las provincias de Dajabón, Montecristi, Santiago Rodríguez y Valverde, siendo de sus ciudades, Mao, la principal, por su mayor cantidad de habitantes y por ser el asiento de las principales oficinas públicas y privadas que tienen jurisdicción regional.  En esta ciudad están las oficinas regionales de Salud Pública, Educación, Obras Públicas, de Desarrollo de la Comunicad, Agricultura e Instituto Agrario Dominicano, entre otras; también, están las del Obispado o Diócesis, el Instituto para el Desarrollo del Noroeste (INDENOR), Proyecto para el Desarrollo del Noroeste (PROLINO), Centro Universitario Regional del Noroeste de la UASD, Asociación Noroestana de Ahorros y Préstamo, etc.

El Ejército Nacional, también tiene su principal asiento en el Municipio cabecera de la Provincia de Valverde, representado en la 4ta Brigada de Infantería, la que a su vez está constituida por el 9no. Batallón “Macheteros Gral. Santiago Rodríguez” con sede en la Fortaleza Gral. Benito Monción”, y el 10mo. Batallón de Dajabón “Gral. Fernando A. Sánchez” con asiento en la Fortaleza de la ciudad fronteriza.  Estos dos batallones están conformados por las Compañías con asientos en Montecristi, Dajabón, Restauración y A, B y C de Mao, más un Cuartel.

Dos de las 4 provincias del Noroeste llevan el nombre de destacados patriotas que lucharon por la consolidación de la Independencia de la República: Valverde, en honor al General José Desiderio Valverde, ex-Presidente de la Nación, y Santiago Rodríguez , en honor al General que encabezó el Movimiento Militar de Capotillo que terminó con Restauración de la República.  Montecristi , fue llamado “Monte de Cristo” el área de lo que hoy es el Morro por Cristóbal Colón, cuando le visitó por primera vez el 5 de enero del 1493.  Dajabón , viene de cuando los nativos de la parte oeste de la isla (hoy Haití) se acercaban al río a pescar, logrando alcanzar el sabroso Dajáo, el que abundaba en las aguas del río masacre, diciendo “Dajao bonne”, queriendo decir en francés que del Dajao era un buen pescado.

Desde los años remotos, a la jurisdicción de lo que hoy es el noroeste se le ha llamado la “Tierra de los Ríos”, por la gran cantidad de río y arroyos que habían que atravesar desde el río Masacre hasta llegar a las proximidades de Santiago, siempre clasificada como la segunda ciudad más grande de la parte este de la isla (hoy República Dominicana): además, de que es bañada de extremo a extremo por el río Yaque del Norte.

2.-     El Batallón “Entre Ríos” y su Papel Durante la Independencia

El Noroeste ha sido escenario de importantes y sangrientas batallas, donde las fuerzas militares dominicanas han dejado la mayor muestra de heroísmo y patriotismo.  Cuando el ejército haitiano ocupó nuestro suelo entre el 1822 y el 1844, constituyó el Batallón “Entre Ríos” con asiento en Mao, encabezado por oficiales haitianos pero conformado como soldados por jóvenes de este región, especialmente de las comunidades más próximas.  Manuel Jiménez, nativo de Gurabo (Pueblo nuevo) quien alcanzó el rango de capitán en sus luchas por la Independencia fue miembro de este Batallón; asimismo, lo fueron Benito Monción, Gaspar Polanco y Pedro Antonio Pimentel, militares que por sus luchas a favor de la Patria alcanzaron en las guerras restauradoras el rango de General.  Con el logro de nuestra independencia política, varios de estos puestos militares se desintegraron ante el desvande de sus cabezas, pasando éstos bajo el dominio de los patriotas que luchaban desde el 27 de febrero del 1844 por consolidar la soberanía de la República.

El Batallón Entre Ríos, creado en 1822 para ejercer vigilancia entre Mao y Guayubín, después de su casi total desintegración por los acontecimientos de Febrero, fue reordenado el 11 de marzo del 1844 por el General Francisco Antonio Salcedo (conocido como Tito), con el propósito de reguardar la jurisdicción noroestana de las tropas enemigas cuando estas cruzaran la parte norte para atacar y tomar la ciudad de Santiago.  Este Batallón o puesto militar fue incorporado a la División que, comandada por Salcedo con asiento en Mao, tenía la responsabilidad de defensa de la República hasta la frontera; es decir, la jurisdicción de lo que hoy es la 4ta. Brigada del Ejército Nacional.

El hoy fallecido General retirado Radhamés Hungría Morel, quien fuera investigador militar del Museo Nacional de Historia y Geografía durante varios años, en su trabajo (no publicado) titulado “Aspectos Historicos-Militares acerca  de la Villa de Mao”, refiriéndose a los movimientos militares de Marzo del 1844 en la zona nos dice que “la jurisdicción de los bellos atardeceres”, como diría más tarde un poeta, se convirtió en su abigarrado campamento militar con una fuerza constante superior a los mil hombres, bajo el mando del General Francisco Antonio (Tito) Salcedo.  De ahí partió éste hacia Talanquera llevando consigo a 500 efectivos entre ellos a Jiménez y su compañía, para enfrentar a las invasoras de Pierrot, lo que obligó al jefe haitiano avanzar cautelosamente hacia Santiago en donde fuera batido el 30 de dicho mes.

        El batallón “Entre Ríos”, constituido en gran parte por maeños y nativos de comunidades próximas, tuvo una activa participación en las luchas por la Independencia de nuestra República.  Aparte de que tenía el compromiso de hostigar y obstaculizar el paso de los haitianos en su ruta hacia el interior del país por la parte norte, el “hatero”, como le llamaban a los nativos de esta jurisdicción, sobresalió por su entrega y heroísmo en batallas importantes como la de Santiago.  Más adelante, en el artículo ya citado nos señala Hungría Morel que: “una comunicación del Teniente Coronel Francisco Caba, del puesto de Guayubín, fechada tres días antes informaba”; “Esta mañana como a las diez continuaban algunos tiroteos del lado de Mao..”, lo que significa que la columna de Pierrot, al marchar por acá el día 27 fue hostilizada.  Más adelante, señala Hungría que “por el paso del Rubio pasan muchos vecinos que vienen del lado de Mao”; indudablemente, refiriéndose a las familias de la población que huían abandonando la zona ante el avance del invasor, cuyo enemigo recibió su castigo al ser rechazado y abatido en forma contundente y definitiva en la decisiva Batalla de Santiago que se libró tres días después, o sea, el 30 de marzo de 1844, en cuya contienda bélica participaron los maeños formando parte del regimiento de “Entre Ríos”, integrado por los hombre de los Hatos”.

Además del gurabero Manuel Jiménez, que más tarde lograría el rano de Teniente Coronel, otros militares de los “Hatos” con destacada actuación en las luchas independentistas en el área de los ríos, fueron Bartolo Mejía, un señor de apellido Céspedes y muchos otros más.

Mientras las tropas haitianas ya en desbandadas por los dominicanos desde la ciudad de Santiago, después de aquel 30 e marzo, “nuestras tropas fueron engrosando sus filas con los hateros que se hallaban ocultos en los montes, y bien pronto lograron recuperar todo nuestro territorio” nos refiere el doctor Alejandro Llenas en su artículo “El Combate del 30 de Marzo de 1844”, escrito en 1875 y reproducido en la revista “Páginas Banilejas” en el mes de enero de 1958.  El mismo llenas nos señala que los hombres de “Entre Ríos” junto al Coronel José Nicolás Gómez (quien más tarde comandaría el Batallón “Entre Ríos”) y el General Francisco Salcedo, tuvieron una activa participación plantando “el pabellón cruzado hasta las fronteras”.

3.  El Noroeste den las Luchas Restauradoras

La historia, hasta ahora, no ha sido justa para reconocer que el noroeste de la República fue la cuna y principal escenario de la Restauración.  Aunque por doquier se conspiraba contra el Gobierno de España, país al que el General Pedro Santana había anexado o entregado la República lograda por nuestras espadas frente a los haitianos en 1844, ya que era un sentir generalizado de ser libre e independiente de toda potencia extranjera, no menos cierto es que el Movimiento que desde el poblado de Sabaneta encabezado por Santiago Rodríguez era el más importante.  Este movimiento conspirativo tenía ramificaciones en Guayubín, Montecristi, Mao, San José de las Matas y Puerto Plata.  Los hechos ocurridos desde febrero del 1863 así lo demuestran.

Cuando en medio de una borrachera en casa de su querida en la comunidad de Guayubín, Norberto Torres, comprometido con el Movimiento Patriótico, al ser saludado por un soldado español contestó que dentro de 5 días (es decir, el 27 de febrero, en el aniversario de la Independencia Nacional) ellos (los españoles) sabrán lo que les vendrá encima, el Lugarteniente de Santiago Rodríguez en Guayubín Coronel Lucas Evangelista de Peña no tuvo más que hincar a destiempo a lo programado el ataque, el día 21, enfrentando y derrotando a las tropas que dirigía Fernando Valerio, el mismo que encabezó al ejército dominicano para sellar la Independencia contra Haití 19 años ante, el 30 de marzo de 1844.  Al amanecer del 22 de febrero de ese 1863, Santiago Rodríguez se levantó en Sabaneta enviando una columna a San José de las Matas, y ese mismo día también se sublevó Montecristi.  El 24 de febrero, los patriotas en Santiago tomaban la cárcel vieja, poniendo en libertad a los presos para luego dirigirse al fuerte San Luis, pero fueron interceptados antes de su llegada, disuelto el grupo de nuestros combatientes y apresados sus ... principales cabezas.

En Guayubín se continuó combatiendo con fiereza.  En el fuerte de Mangá, próximo al referido poblado noroestano, se consolidaron 200 hombres comandados por Benito Monción.

El coronel José Hungría Morel, dominicano y Gobernador español en Santiago, enfrentaba a los patriotas en diferentes puntos de la región noroeste.  Santiago Rodríguez, Alcalde Sabaneta hasta el último momento y jefe de la sublevación, salió a Haití junta a varios de sus compañeros para lograr ayuda e hincar de nuevo la guerra.  Junta a Benito Monción y José Cabrero, Santiago Rodríguez permaneció por 5 meses en contacto con sus amigos en los pueblos fronterizos y del noroeste, pasando armas y pólvoras al lado dominicano y hombres hacia el lado haitiano, hasta salir en la noche del 15 de agosto en 3 grupos en dirección a Sabaneta, Guayubín y Paso de Macabón (Dajabón), encabezados por el mismo Santiago Rodríguez y José Cabrera el primero, Benito Monción el segundo y Pedro Antonio Pimentel el último.

Buceta, el temido comandante español, había salido desde Santiago con sus hombres para enfrentar a los patriotas que desde Haití penetraban al noroeste de la República, siendo enfrentado y derrotado por las tropas del General Benito Monción y Pedro Antonio Pimentel que les cayeron por el frente y la retaguardia.  Eran los primeros disparos de la guerra restauradora, la que iniciaría ahora sin parada hasta derrotar al ejército español.  Los primeros disparos sonaron a las 9:00 de la mañana del 16 de agosto.  El malo de Buceta fue perseguido por Benito Monción y Pimentel en la ruta de Guayubín a Santiago, siendo alcanzado y derrotado nueva vez en Doña Antonia, llegando a la Zona de Guayacanes con sólo 8 ó 10 hombres, nos dice Pedro Archambault en su libro “Historia de la Restauración”.

Mientras esto ocurría por la zona de la llamada ruta por fuera, en la ruta de adentro, Santiago Rodríguez y José Cabrera penetraban por Santiago de la Cruz, continuando por el Corral de los Indios de la loma de Chacuey, luego Partido, tomando el camino real que une a Dajabón con Sabaneta con alrededor de 1000 hombres bien armados.  Próximo a Sababeta, en el Guanal, enfrentó y derrotó a las tropas españolas que conducía el General José Hungría, Gobernador para la región noroeste de Guayubín a Dajabón.  Nos dice Archambault en su libro citado que el 20 de agosto “tuvo el Gobernador que batirse en retirada hacia Sabaneta.  No pudo entrar en dicha plaza porque los patriotas lo perseguían sin (darle) cuartel... Hungría llegó a El Guanal, cerca del pueblo de Sabaneta, y tirandose por los montes.... pasó fugazmente por el Ojo de Agua y los Cercadillos.... recobró el camino de Sabaneta a Las Matas y acabó refugiándose en la Loma del Tabaco, hasta donde lo persiguió Santiago Rodríguez y lo batió”.

Juan Bosch, en su obra “La Guerra de la Restauración” señala que “En la Línea Noroeste, era donde se había iniciado con un vigor extraordinario, la Guerra de la Restauración, y para el 26 de agosto, día de la llegada a Santiago de los generales Hungría y Mieses (Dionisio que mandaba en Las Matas a nombre de España), casi toda la Línea Noroeste había caído en manos dominicanas”.

Finalmente, con los fieros combates escenificados a finales de agosto y en los primeros días del mes de septiembre, se selló la derrota definitiva de los españoles, sellándose la Restauración de la República Dominicana.  En el Noroeste, dentro de los acontecimientos importantes podemos citar:

a)     El llamado Grito de Capotillo en el Cerro del mismo nombre, el 16 de agosto del 1863, Santiago Rodríguez, José Cabrera y Benito Monción, entre otros, inician la lucha armada contra los españoles;

b)     La Batalla en la Zona Beler, derrotando a las tropas españolas (unos 150 soldados) que estaban al mando del comandante del San Quintín (nombre de un batallón español).  Los dominicanos estaban comandados por Benito Monción y Pedro Antonio Pimentel;

c)      La batalla de El Guanal, próximo a Sabaneta, comandado los dominicanos por Santiago Rodríguez y José Cabrera, frente a las tropas españolas que dirigía el dominicano José Hungría;

d)     La toma de Montecristi, el 20 de agosto, bajo la conducción de los patriotas Federico García, José Alejandro Metz y Alejandro Campos;

e)     La toma de Guayubín, el 18 de agosto por los patriotas comandados por el general Juan Antonio Polanco (hermano de Gaspar Polanco).  Aquí murió el jefe de la plaza, el español coronel Sebastián Reyes;

f)       El Pleito de Doña Antonia,  el de Guayacanes, contra el malo de Buceta, el 17 de agosto.

4.-     Frente a la ocupación del 1916: Batalla de la Barranquita

El Noroeste, una vez más se vistió de gloria al enfrentar a las tropas de ocupación del 1916.  El ejército norteamericano tomó militarmente a la República Dominicana, para según ellos “restablecer el orden”, desembarcando por Santo Domingo el 15 de mayo y 1º. de junio por Montecristi y Puerto Plata.  El Coronel Joseph Pendleton llegó a la ciudad del Morro acompañado de 700 infantes que fueron traídos en los buques “Panther” y “Lampson”, donde permanecería hasta el 26 de junio, día que iniciarían la marcha hacia Santiago.

En el poblado de Santa Cruz de Mao, un grupo de soldados y voluntarios se preparaban para esperar el invasor.  El General Carlos Daniel, encargado de Armas sería la cabeza responsable.  El grupo estaba integrado, además, por el cabo del Ejercito (Guardia Republicana) Máximo Muñoz, Demetrio Frías (responsable de llevar y traer la Bandera Nacional), el Capitán Máximo Cabral (se integró al grupo al llegar desde Santo Domingo, pues, prestaba servicios en la Fortaleza Ozama), Magdaleno Zapata, Belarminio y Luis Rodríguez (primos hermanos), Luis Disla, Juan Infante, Isaías Gutierrez con sus sobrinos Lucas Evangelista, Francisco, Bernardo y Manuel (todos éstos de Guayacanes), Antonio Locano.  Agustín Cabral y el también luchador de la Restauración de la República el Octogenario Francisco (Pancho) Peña, entre otros.  Los dominicanos eran alrededor de 80, esperaron en el conocido cerro de la Barranquita (próximo a Guayacanes) hasta la llegada del enemigo el 3 de julio.

Al salir de Montecristi, las fuerzas estadounidenses salieron más reforzadas, pues, a los 700 hombres se les unieron otros más que llegaron en el buque “Hancok” el 21 de junio de este 1916.  Entre el 25 de junio (día de la salida desde Montecristi) hasta el 3 de julio (día del encuentro militar más importante en la Barranquita) se dieron diversos choques armados entre las fuerzas invasoras y patriotas dominicanos.  Pendleton recorrió la ruta con 24 oficiales y 837 soldados.  Delante venía una Guardia de Avance de infantes de marina montados a caballos, seguido de un cuerpo principal formado en infantería y artillería, un hospital móvil y tren de provisiones, 24 carretas de mulas, 7 camiones, 2 carretas con agua, un vagón de agua, un tractor arrastrando 4 asas remolques y once automóviles turísticos marca Ford.  Las armas de las fuerzas enemigas eran cañones de artillería, rifles modelos “springfield”, ametralladoras de las tipo “Colf” y “Benet-Merciersal” y pistolas “Colt”, entre otras.

En las cercanías de Villa Sinda (a unos 32 KMS de Montecristi) un grupo de dominicanos atacó en la noche a uno de los camiones que salió en procura de agua, saliendo herido un cabo norteamericano.  Más adelante, el 27 de junio, nuestros patriotas detuvieron al ejército invasor por alrededor de una hora en el combate denominado “Las Trincheras”, esto es, en los alrededores de Villa Vázquez.  Aquí, las fuentes americanas afirman haber perdido uno de sus hombre y 4 resultaron heridos.  Ellos mismos señalan que 4 dominicanos aparecieron muertos en los alrededores de la contienda.

En la Barranquita, próximo a Mao y a Guayacanes, el Comandante Carlos Daniel había hecho construir 3 largas trinchetas sobre el cerro y en medio del camino hizo atravesar una gigante baitoa; a la entrada del lugar, en el mismo camino real, colocó 10 barriles de abeja de cada lado del camino.  Sus 80 hombres los distribuyó en un área aproximada de 500 m2 en pequeños grupos de 8 y 10, cada uno dirigido por sus hombres de más confianza.

Desiderio Arias, quien era el Ministro de Guerra (lo que hoy es el Secretario de Estado de Las Fuerzas Armadas) había abandonado a Santo Domingo desde Santiago envió un telegrama a Carlos Daniel de que no debía resistir a las fuerzas de ocupación.  Este, realmente llegó tarde, pues, en la mañana del 3 de julio se desarrollaba el fiero combate.  Según las fuentes oficiales norteamericanas, en la Barranquita murió uno de sus soldados y 10 resultaron heridos; y por los patriotas dominicanos 27 perdieron la vida y 5 quedaron prisioneros en las manos de la Infantería de Marina.  El representante norteamericano en nuestro país en esa época, dice en su obra histórica “La Viña de Naboth” que del ejército extranjero, entre Montecristi y Santiago “3 soldados fueron muertos y 2 oficiales y 13 soldados heridos”, es decir, una reducción de 18 hombres.

La participación militar de los pueblos del noroeste ha sido vital para la defensa de la soberanía de la República en los diferentes momentos históricos.  Sus mejores hijos abonaron con su sangre y fiereza, con machetes en manos, la zapata donde se levantaría la República Dominicana.  Por eso, desde muchos años atrás se afirma con justicia al definir a esta prometedora región del país, de que EL NOROESTE ES DONDE SIEMPRE VIBRA EL CORAZON DE LA PATRIA.