Nació
en Santo Domingo, en el barrio de Santa Bárbara, el
veintiocho de junio de 1820, hija de Juan José Duarte
Rodríguez y Manuela Diez Jiménez. Su nombre
de pila es Rosa Protomártir.
"Mujer
de talento natural y de virtudes sobresalientes, supo conservar
hasta el fin de sus días en estado de pureza, todos
los sentimientos nobles y delicados que le inculcaron sus
padres con una educación esmerada, habiendo rendido
siempre un culto especial al que entre sus deudos era don
natural: el del patriotismo, que no pudieron mitigar en ella
ni la injusticia de los hombres ni el rigor del infortunio",
se escribió en su necrología.
Prefirió
acompañar a su madre, condenada al destierro, antes
que casarse en la Patria con su prometido, Tomás de
la Concha, quien además fue su maestro balero y que
fue fusilado junto con Duvergé en 1855. Era de estatura
esbelta, enfática en el hablar, según Emilio
Rodríguez Demorizi. En Venezuela fue sostén
y aliento de todos sus desafortunados parientes.
El 26
de octubre de 1888 falleció en la calle Sur 1, casa
129, de Caracas, a causa de disentería. Al año
murió su hermana Francisca y un año después,
el ocho de agosto de 1890 murió Manuel, también
en Caracas, con cuya partida desapareció por completo
la familia Duarte Diez.
En Santo
Domingo hay una calle con su nombre, la calle Rosa Duarte
nace en la avenida Bolívar y muere en la avenida 27
de Febrero.
Rosa
Duarte, una vida de entrega y sacrificios por la causa de
la independencia
POR ÁNGELA PEÑA. Además del altísimo
honor de ser hermana del Padre de la Patria y fundador de
la República, Rosa Duarte figura en la historia como
una de las mujeres que estuvieron al tanto de los secretos
revolucionarios de los patriotas independentistas, para los
cuales supo convertir en balas las planchas de plomo que había
en el almacén de su padre, y a su acuciosidad y a su
amor debe la historia nacional el valioso códice que
se conoce con el nombre de Diario de Rosa Duarte.
Al hacer
la ponderación, el distinguido historiador Vetilio
Alfau Durán destaca el ardiente amor de la revolucionaria
por el suelo donde nació, por cuya libertad derramó
amargas lágrimas, sufrió persecuciones, perdió
sus bienes, padeció destierro perpetuo en unión
de su madre, de sus hermanos, hermanas y sobrinos y vio desvanecerse
las ilusiones de su juventud al quedar sin novio, fusilado
junto a las tapias del cementerio de El Seibo.
Alfau
Durán y Emilio Rodríguez Demorizi fueron los
estudiosos del pasado que mayores reconocimientos pidieron
para la excepcional mártir. "Si hay una dominicana
digna de la consagración del mármol esa es Rosa
Duarte: por su vida y su obra, por sus padecimientos, por
su permanente consagración a esa angustiosa vida de
dolores de quien se entrega, como ella, a los recuerdos de
la Patria y sufre en carne viva sus inacabables infortunios",
escribió Rodríguez Demorizi quien editó
y anotó los Apuntes que la virtuosa hermana del patricio
tuvo la visión de conservar porque son "el punto
de partida, la primera fuente y la base por excelencia para
emprender cualquier indagación y análisis referentes"
a Juan Pablo Duarte.
"No
nos olvidemos de Rosa Duarte quien con sus Apuntes nos legó
un relato de primera mano sobre los acontecimientos del 27
de Febrero. Una mujer ejerciendo un oficio que aún
hoy en nuestro país es considerado masculino",
comentó la historiadora María Filomena González
Canalda en el prólogo a una reciente edición
de Mujeres de la Independencia, de Vetilio Alfau Durán.
Los dos
prolíficos historiadores consideraron tan altos los
merecimientos de Rosa que coincidieron al pedir el mármol
para consagrar a la posteridad su nombre. "El mármol
la reclama.
Debe vivir
en él como vive palpitante en el agradecido corazón
del pueblo por cuya felicidad hizo las más bellas ofrendas",
opina don Vetilio.
Rosa Duarte
ha merecido el reconocimiento de una calle de Gascue, nombrada
así por iniciativa del regidor Alberto Arredondo Miura,
el veintisiete de enero de 1930. El acto de bendición
y colocación de rótulos se efectuó el
quince de julio de ese año. A los acordes del Himno
Nacional, el entonces presidente del Ayuntamiento descubrió
una tarja de mármol con el nombre de la llamada "heroína
del sacrificio".
"Me
alegra que la calle sea tan importante porque si fuera pequeñita,
poco transitada, contribuiría al olvido en que se tiene
a Rosa Duarte, pero, por lo menos la vía es una referencia,
está en el centro de la ciudad, tiene mucho movimiento
vehicular y en la esquina de la Bolívar hay un cuartel
de la Policía que la identifica", opina Quisqueya
Lora Hugi, la autora del Atlas Histórico de la República
Dominicana y del Mundo, para quien la dama "es un personaje
a ser recuperado con mayor valoración y énfasis".
"MARGINADA
DE LA HISTORIA"
Para la historiadora, dedicada también a la preparación
de libros de textos en el área de las Ciencias Sociales,
"Rosa Duarte es un personaje difícil por ser mujer
y, en general, la mujer dominicana está marginada de
la historia, no se le dedica gran atención, siento
que es una gran olvidada, aparece poco sobre ella y es una
pena porque jugó un papel trascendental en la Independencia
y fue capaz de hacer esos apuntes.
Realmente
del Padre de la Patria es poco el material documental existente
porque no escribió mucho, pero ella sintió que
se iba a perder un pedazo de la historia y reunió y
rescató esas memorias", señaló.
La autora
de Bosch Historiador y de los Itemes de Repaso para las Pruebas
Nacionales, enfatiza que "la familia Duarte, en sentido
general, es especial porque no sólo se identifica con
el ideal patrio sino que se sacrifica, como en un apostolado".
Comenta
la entrega de Rosa a proteger y cuidar a la madre y a los
hermanos, la devoción y admiración que manifiesta
por Juan Pablo, el desprendimiento al aceptar vender las propiedades
heredadas para invertir en la lucha por la independencia y
el paciente amor hacia Manuel, el hermano que enloqueció
en el exilio. "Es una mujer sui generis para la época,
en todo momento pienso en ella como en una mártir",
dice.
De Rosa
se conoce una foto de juventud y un óleo en edad adulta
que se exhibe en el Instituto Duartiano. Las referencias no
abundan. En algunas enciclopedias y diccionarios dominicanos
no se incluye. "Hay unos paradigmas creados en función
de las grandes gestas militares, las acciones de poder, de
fuerza, y quizá hay muy pocas mujeres que puedan competir,
creo que hay grandeza a todos los niveles, Rosa jugó
su papel, incluso, hasta en su papel maternal hubo grandeza".
Considera
Lora Hugi que la figura de la hermana predilecta de Duarte
"merece mayor estudio y entiende que el honor de la calle
"es significativo, pero no suficiente. A los historiadores
les toca incluirla en el relato histórico, que cuando
se lea sobre la gesta independentista no sólo se piense
en la Puerta del Conde, en el Trabucazo, sino en esa mujer
excepcional que también fue un gran apoyo para Duarte
y que poseía una capacidad de percepción del
valor histórico, del gesto duartiano, trascendente
y significativo.
Si no
hubiera sido por su libro, pocas noticias tuviéramos
del Padre de la Patria, los amigos escribieron pero ella tenía
un conocimiento de él diferente, por ser la hermana,
porque la vivencia al lado de Duarte, fue otra". |