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Coronel
del Ejército Nacional ha sido considerado como el inspirador
militar de la insurrección armada que estalló
el 24 de abril de 1965 contra el Triunvirato que gobernaba
el país, presidido en ese momento por Donald Reid Cabral.
La revuelta tenía el propósito de reponer el
derrocado gobierno del Profesor Juan Bosch Gaviño,
derrocado el 25 de septiembre de 1963 restableciendo con ello
la constitucionalidad perdida. Esta revuelta produjo la intervención
de tropas norteamericanas.
Nació
el 18 de septiembre de 1934 en la sección Damajuana,
municipio de Esperanza. Fueron sus padres el General Ludovino
Fernández Malagón y Gloria Erminda Dominguéz
Cruz. Se graduó de Bachiller en Ciencias Físicas
y Matemáticas el 27 de diciembre de 1952 e ingresó
en la Universidad de Santo Domingo para cursar la carrera
de ingeniería, interrumpiendo estos estudios para integrarse
como soldado al Ejército Nacional.
Participando
como Cadete en la Academia Militar se gradúa, al concluir
estudios realizados entre 1954 y 1956, de Bachiller en Ciencias
Militares. El 22 de diciembre de ese mismo año contrae
nupcias con la señora Alma Arlette Fernández,
comenzando una familia que se enriqueció con la llegada
de cinco hijos.
Algo
más tarde pasó a la Fuerza Aérea Dominicana
y allí se distinguió obteniendo las mejores
calificaciones en los estudios militares que realizara. En
febrero de 1957 se traslada a Fort Clayton en la Zona del
Canal de Panamá para tomar un curso militar.
Ya con
el rango de Capitán, en 1961 desempeñó
el cargo de Jefe de la Base Aérea de San Isidro. El
18 de enero de 1962, ostentando el rango de Mayor de la Fuerza
Aérea Dominicana (FAD), liberó a los miembros
del Consejo de Estado, detenidos en el Club de Oficiales de
esa institución por órdenes del ex general Pedro
Rafael Ramón Rodríguez Echavarría, quien
fue depuesto ese mismo día, después de intentar
sin éxito un golpe de estado.
Fernández
Domínguez fue ascendido entonces a Teniente Coronel,
y nombrado Sub-jefe de la Fuerza Aérea. Algún
tiempo después es trasladado al Ejército Nacional
y enviado en noviembre de 1962 a Fort Gulick en Panamá
para participar en un curso de Comando y Estado Mayor. Obtuvo
el segundo lugar entre los 31 militares de América
Latina y los Estados Unidos de Norteamérica que participaron.
Tanto
el traslado como el viaje a Panamá se debieron a discrepancias
con sus superiores a quienes señalaba como transgresores
de los reglamentos militares. Se opuso a que le fuera concedido
el rango de general a Luis Amiama Tió y a Antonio Imbert
Barreras, participantes y sobrevivientes en el asesinato del
dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina, por considerar que
tales designaciones constituían una violación
a las normas militares.
En Junio
de 1963 realiza otro curso de Instrucción de Infantería
Avanzada. Ese mismo año recibe el nombramiento como
Director de la Academia Militar "Batalla de Las Carreras"
de la Fuerza Aérea Dominicana.
Al ser
depuesto el gobierno constitucional del Prof. Juan Bosch,
el Coronel Fernández Domínguez intentó
organizar un movimiento de resistencia militar que de momento
no pudo materializar. El 23 de octubre de ese mismo año
y en lo que puede ser considerado prácticamente como
una deportación, fue nombrado por el Triunvirato gobernante
como Agregado Militar en España. Desde el exterior
escribió repetidas veces a sus compañeros de
armas exhortándoles a continuar con los preparativos
del contragolpe. En diciembre de 1964 logró un permiso
para entrar al país por tres días y aunque estaba
continuamente vigilado, logró establecer contactos
con los simpatizantes del movimiento conspirativo contra el
Triunvirato, al cual y por invitación suya, se incorporó
el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.
Al concluir
los tres días de su permiso le hacen nuevamente abandonar
el país, esta vez enviado como Agregado Militar en
Chile. El Coronel Fernández Domínguez estaba
convencido de lo importante para la causa que era la conservación
de su rango militar, razón por la cual aceptó
tales nombramientos, según se desprende de sus propias
palabras, contenidas en una carta fechada 22 de marzo de 1965
que enviara desde Santiago de Chile a uno de los oficiales
de su grupo: "Respecto a mi posición dentro del
Ejército, estoy firme y definitivamente convencido
que no debo abandonarla, aún sea bajo la más
fuerte de las presiones, ya que es la única forma en
que hoy, mañana o algún día podré
-en una u otra forma- cooperar en la reestructuración
definitiva de las FFAA dominicanas."
Sobre
la importancia histórica del movimiento que lideraba,
y por no haber tenido éxito en un intento de materializarlo,
el Coronel Fernández Domínguez escribió
el 21 de abril de 1964 "La historia de la República
Dominicana no se ha escrito aún... y tengo la firme
convicción de que nuestro abortado movimiento será
un capítulo de esa historia... La problemática
dominicana es bien clara, todo descansará dentro de
poco tiempo en la joven oficialía, la cual deberá
ser reconquistada por nosotros, por todos los medios."
En Chile
recibió la noticia del derrocamiento del Triunvirato
por el movimiento armado del 24 de abril de 1965 e inmediatamente
tomó un avión vía Puerto Rico para regresar
al país aunque no pudo entrar a la República
Dominicana porque el aeropuerto se encontraba cerrado por
tropas que se oponían al movimiento insurreccional.
El Coronel Fernández Domínguez, que había
sido nombrado Ministro de Interior y Policía en el
Gabinete designado por el Gobierno Constitucionalista presidido
por el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó,
logró entrar al país, después de varios
intentos el día 14 de mayo de 1965 mientras se realizaban
negociaciones entre el gobierno encabezado por Caamaño
y los representantes de las fuerzas norteamericanas que habían
invadido el país.
Tomó
posesión de su cargo pero cinco días más
tarde, el 19 de mayo de 1965 murió durante un encuentro
con tropas norteamericanas mientras dirigía un asalto
al Palacio Nacional, ocupado por tropas del Gobierno de Reconstrucción
Nacional encabezado por el General Antonio Imbert Barreras,
que se oponía a Caamaño Deñó.
El Coronel Fernández Domínguez, muerto a los
30 años de edad, se encuentra sepultado en el cementerio
de Santiago de los Caballeros.
Sólo
unos días antes de su muerte había escrito:
"Sabemos que este movimiento tiene una alta categoría
histórica; que él marcará una época
en nuestro país, siempre traicionado y siempre esclavizado;
sabemos que con nosotros no sólo se levantará
la voluntad democrática del pueblo dominicano sino
también la fe de muchos pueblos de América que
tienen en su corazón un altar para los luchadores de
la libertad. Y porque sabemos todo eso, terminaremos la lucha
con el mismo sentido del honor con que la empezamos y con
el alma satisfecha de los que sirven a la Patria y, en consecuencia,
sirven a su pueblo.
Aquel
que de nosotros caiga en la lucha, no caerá; se elevará
al respeto de todos los dominicanos; aquel de los que luchan
contra nosotros que no comprenda a tiempo su error, ese caerá
para siempre del amor del pueblo y será perseguido
por la historia."
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