Nació María Trinidad Sánchez, tal vez
la más conocida de nuestras mujeres de la Independencia,
el 16 de junio de 1794 en la ciudad de Santo Domingo, hija
legítima de Fernando Raimundo Sánchez y de Isidora
Ramona. Fue bautizada el día 30 del mismo mes y año
de su nacimiento por el presbítero Dr. Agustín
Madrigal, teniente cura de la Catedral, siendo su padrino
José de Echalas y actuando como testigos Pedro Oviedo
y Dionisio Soto.
Fue hermana
de Narciso Sánchez y tía de Francisco del Rosario
Sánchez, a quien su madre, mujer bastante instruida
para su época, inició en los estudios elementales.
Perteneció al grupo de febreristas que lucharon por
la Independencia Nacional y asistió al Baluarte del
Conde la memorable noche del 27 de febrero de 1844. Según
palabras de José María Serra, trinitario y también
febrerista "en sus propias faldas conducía pólvora"
para los patriotas de la noche épica.
Su fervor
por la causa nacional la llevó a formar parte de todos
los movimientos que surgían en el país contra
los anexionistas y en consecuencia, preparaba la conspiración
de un grupo de independentistas para derrocar al general Pedro
Santana. Se reunían en su casa para puntualizar los
planes conspirativos pero fueron delatados, resultando una
de las primeras personas en ser apresadas. Se la llevó
a juicio y fue condenada a muerte frente a su negativa para
que denunciara el lugar donde se encontraban sus compañeros
de planes.
Aunque
algunos historiadores lo niegan, parece que el general Pedro
Santana, Presidente de la República, ordenó
en verdad su fusilamiento, de manera que, al año justo
de proclamada la Independencia Nacional, el 27 de febrero
de 1845, la sentencia fue ejecutada. Junto a ella cayeron
también fusilados, su sobrino Andrés Sánchez
(hermano de Francisco del Rosario), Nicolás de Barias
y José del Carmen Figueroa. En el Libro XI de Obitos,
folio 16, de la santa iglesia Catedral, se encuentra el siguiente
asiento:
"En
la ciudad de Sto. Domingo el día 28 de Febrero del
cte. año, yo el infrascrito Cura di sepultura conduciéndolos
al patíbulo en compañía del Sor Bicario
Geral. y del Cura de Sn. Carlos, a Nicolás de Barias,
Ma. Trinidad Sánchez, a José del Carmen Figueroa
y Andrés Sánchez. Recibieron los Stos. Sacramentos."
La firma
del cura no aparece en el anterior documento.
Años
más tarde, los restos de esta noble mujer que entregara
su vida por fidelidad a los intereses de libertad y de la
soberanía nacional, fueron trasladados a la capilla
de los Inmortales de la Catedral Primada de América. |