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Nuestras Calles

Viriato Alberto Fiallo

Escrito por Angela Peña.

 

 

            Era un símbolo de la resistencia contra Trujillo, de mente amplia, liberal, que interpretó a tiempo las aspiraciones e inquietudes de la juventud. Aunque tal vez no poseía una gran sabiduría política, tenía claridad mental, tan libre de prejuicios que no mostraba posiciones anticomunistas. Fue un hombre honesto, de una sola palabra, pero muy débil cuando se trataba de amistades y familiares y ese comportamiento no era favorable para un político. Resistió todas las tentaciones del régimen que lo acosó, persiguió, encarceló y por esa postura y su intachable conducta personal, se convirtió en líder. Tres cercanos colaboradores resumen así su comportamiento público.

            Viriato Alberto Fiallo Rodríguez, el civilista puro, cometió, sin embargo, un error político: apoyó a los golpistas que derrocaron al profesor Juan Bosch en septiembre de 1963, dicen. Precisamente, el gobernante depuesto lo había derrotado en las primeras elecciones libres a la caída de Trujillo cuando casi todos esperaban que el líder cívico triunfaría. Inclusive, Conrad Adenauer, canciller de Alemania, su amigo, llegó a regalarle la banda presidencial, se comentó.

            Mario Sánchez Córdova piensa que influyó en la derrota la postura del médico y educador que propugnaba por “castigar a los trujillistas con un látigo, mientras Bosch enarbolaba el lema de “Borrón y cuenta Nueva”. Bosch, añade, “venía amolado del exilio, Fiallo no había ejercido la política. Bosch ha sido el comunicador más grande que ha tenido el país, lo que iba en desventaja contra Fiallo, que tenía sus limitaciones. Fiallo era más sano, Bosch era prepotente y mal agradecido”, expresa.

            Sobre Viriato Fiallo, hoy olvidado, prácticamente desconocido por la juventud, excluido de las enciclopedias y los textos de historia dominicanos, lo que sus amigos atribuyen a la vigencia del trujillismo, hablan también don Carlos León, quien guardó prisión junto a él, y Alfredo Lebrón Pumarol, ejecutivo de la Unión Cívica Nacional, uno de los más estrechos colaboradores de Fiallo. Sánchez Córdova era su hombre “de aposento”, especie de guardaespaldas que dirigió como secretario general del movimiento obrero Foupsa la gran huelga de once días para sacar del poder a Balaguer en 1961. Desde entonces, algunos contemporáneos le llaman “Mario huelga”.

            Don Carlos vivó junto a Fiallo, Ángel Liz, Heriberto Núñez, Freddy Valdez, Frías Meyreles, Miguel Fuentes Duarte, la experiencia de la cárcel. “Era el líder del grupo clandestino Fuerza Nacional Progresista, que hacía oposición a Trujillo al igual que la Juventud Revolucionaria, a la cual pertenecíamos Alfredo y yo, y el Partido Revolucionario Democrático, que dirigía Heriberto Núñez”.

            En la fortaleza Ozama, León descubrió a un ser humano sensible, “preparado, muy bien documentado y culto”. Borró la percepción que tenía de que era conservador y admiró su actitud “frente a la presión, su verticalidad y su valor. No se amedrentaba ni se dejó manejar,  a él y  sus hermanos Gilberto y Antinoe fueron los últimos que libertaron. Conste, que eran sobrinos de Federico Fiallo, general del Ejército” trujillista.

            La primera demostración pública de valor de Fiallo se puso de manifiesto, relatan, en un mitin en el parque Colón “que fue un combate entre trujillistas y antitrujillistas, ahí se enfrentó con Joaquín Cocco, jefe de la policía de Trujillo”. En esa histórica concentración de octubre de 1946, cuando el sátrapa anunció una supuesta apertura política, “Viriato exhibió un gran valor”, confiesa don Mario.

Superficialmente

            Viriato Fiallo emergió como un gran líder a la caída de la tiranía cuando encarnó los sentimientos antitrujillistas y fue exaltado por sus luchas y conducta impoluta. “Antes era conocido superficialmente, fue médico de los bateyes de la Casa Vicini y estuvo presidiendo el Comité Dominico-Alemán, de ahí nació la colaboración de Adenauer”.

            Alfredo Lebrón Pumarol, quien al salir de su encerramiento escribió un libro, La Torre del Homenaje, describiendo la cruel experiencia, conoció la actuación de Viriato Fiallo en la frustrada expedición de Cayo Confites. “Estaba en los preparativos, conectado con René Fiallo, que vivía en Cuba”, asevera don Mario, que, tras su prisión fue visitado en la casa por el rabioso luchador. Fue con Antinoe, a felicitarme por no haber delatado y a ofrecer una misa en el Convento por mi salud”.

             En 1961, manifiestan, “el pueblo comprendió que en ese momento era su máximo representante”. Alfredo evoca el histórico ¡Basta ya! Y la figura imponente de Viriato cuando ambos regresaron de Washington donde hacían gestiones para el levantamiento de las sanciones impuestas por la OEA. “El público lo aclamaba desde los balcones, él poseía una tremenda  vehemencia, era su ídolo, veían en él al hombre que los podía sacar del trujillismo.  Los mítines de Unión Cívica eran los más grandes del país. Pero ¿qué pasó? Había apetencias extra Fiallo”, explica don Mario.

            Cuando perdió, agrega, “siguió en la oposición, inclusive formó parte del grupo que estuvo de acuerdo con el derrocamiento de Bosch, Jiménez Grullón dio reversa, Fiallo no, mantuvo su posición y no la varió”.   Lo definen alto, de tez blanca, figura impresionante, y resume don Mario: “fue de los hombres más honestos, puros. Cometió errores, como todo ser humano, porque no debió estar con los golpistas, pero era un civilista de primera”. 

Viriato Alberto Fiallo

            Nació el veintiocho de octubre de 1895, hijo de Alberto Fiallo y Ramona Rodríguez. Se graduó de médico en la Universidad de Santo Domingo. En 1920 fue presidente de la Asociación de Estudiantes y de la Juventud Independiente y miembro fundador de la Asociación de Maestros de Santo Domingo. Luego fue escogido dirigente del Movimiento pro Autonomía Escolar Universitaria.

            Fue autor de varios trabajos filosóficos y científicos. Durante la intervención norteamericana de 1916 fundó la Unión Nacional con Emilio Tejera, Enrique Henríquez, Américo Lugo, Fabio y René Fiallo, Antonio Hoepelman, Andrés Pérez, Juan T. Mejía. En 1933 mereció el único premio y medalla de oro del Congreso Médico Dominicano. Maestro Normal, dirigió la Escuela Normal Libre, en 1928 y realizó numerosas investigaciones médicas.

            En 1946 visitó Cuba en un esfuerzo por unificar la acción de los exiliados dominicanos. A su regreso al país fue encarcelado. En 1947 buscó protección diplomática en la embajada de Colombia junto a sus hermanos Gilberto y Antinoe, y le negaron el salvoconducto. En julio de 1961 concibió, propuso, constituyó la sociedad patriótica Unión Cívica Nacional que orientó la lucha por la libertad después del ajusticiamiento de Trujillo. El treinta de septiembre suscribió junto a otros directivos de UCN un documento que alegadamente sirvió de guía al Consejo de Estado para preparar la transmisión del poder.

            En febrero  de 1962 la Unión Cívica se convirtió en partido político y Fiallo fue elegido presidente a pesar de su voto negativo. Fue derrocado por Juan Bosch en las elecciones de ese año. En 1964 renunció como presidente de la UCN por haber fracasado, según su propia expresión, “en su esfuerzo por encauzar al país hacia un estado de derecho” y desde entonces se apartó de la política. Rechazó a los ex presidentes Joaquín Balaguer y Salvador Jorge Blanco la  Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella, alegando que “los deberes ciudadanos hacia la patria  nunca deben ser galardonados”.           

            Viriato Fiallo casó en 1920 con Atala Fiallo, madre de sus hijos Fabio Alberto y Rafael Arístides. Murió el 4 de octubre de 1983, en su residencia de la avenida Independencia.

            Años después de su fallecimiento se designó con su nombre una calle del ensanche Naco.

Viriato Fiallo no estuvo de acuerdo con el Golpe de Estado que derrocó a Juan Bosch en 1963. Lo comunicó por múltiples vías y dijo a la gente que pertenecía a grupos de extrema derecha que el hecho podía generar una situación peligrosa para el país. En su esquema predominaba la presión moral. La problemática, en sus procesos de formación, lo llevó a enfrentarse a un hecho cumplido, pero el golpe se da, inclusive, por encima de la posición del doctor Fiallo, que no lo apoyaba.

            La afirmación la hacen Alberto y Antinoe Fiallo Billini, sobrinos del líder de Unión Cívica Nacional, quienes revelaron interesantes detalles del acontecimiento. 

            Alberto cuenta que “se hablaba todos los días del golpe, era un lugar común, se estaba esperando. La semana anterior, en una declaración, Viriato dijo que aquí no habría ningún golpe, que él no era golpista, que Unión Cívica no estaba de acuerdo pero, el día del golpe, en la madrugada, Roberto Berelletz, agente de la CIA, corresponsal de AP que fue uno de los artífices del golpe contra Allende, llamó en la madrugada a Viriato y le preguntó qué opinaba del golpe, él se molestó, porque lo levantó, y replicó que ya había dado sus declaraciones”.  El supuesto periodista le dijo que el golpe se había dado a las once de la noche y Viriato reaccionó “yo no estoy enterado de nada”. Sorprendido, “convocó al grupo más íntimo de Unión Cívica, entre ellos el doctor Ángel Severo Cabral, al otro día por la mañana, le reclama, y Severo le explica de las reuniones que había tenido con uno de los generales, etc., y él le reclama por qué no lo había puesto al tanto y por primera vez, Severo, que lo respetaba mucho, le contestó un poco fuerte diciéndole que él sabía que Viriato iba a ser débil frente a esa posición porque él no estaba de acuerdo y que él asumió su responsabilidad histórica, que era participar en la conspiración”.

            Eso, agrega Alberto, “fue un choque para Viriato. Cuando lo invitan al Palacio Nacional, no había ningún plan, convocan a los civiles para buscar una salida  y  Viriato me contó que cuando llegan, están discutiendo, sientan a los políticos y él, molesto porque no hay ninguna solución, abre una puerta para ir a preguntar y ve que están los militares reunidos con Luis Amiama Tió y ya estaba tomando decisiones. Él, molesto, los saluda con mucho respeto y exclama: No, no, militares no, tienen que ser civiles los que tomen decisiones. La actitud de ellos le dice a él que ellos están tomando decisiones y se va”.

            Reiteran que él no apoyó ni participó en el golpe y al preguntarles por qué se repite lo contrario responden que “de la misma manera que todavía repiten que iba a usar un látigo para darle a los negritos y eso fue un gran argumento en la campaña electoral del PRD. Lo que él dijo fue que así como Cristo usó el látigo para expulsar a los mercaderes del templo, había que expulsar a los mercaderes de la función pública y que eso implicaba expulsar a los mercaderes del trujillismo”.

            Antinoe explica: “Él no estaba de acuerdo con el golpe de Estado, eso es lo primero, lo segundo es que el golpe se da porque hay una serie de fuerzas norteamericanas, de la extrema derecha de aquí, de la iglesia y militar que tenían decidido el golpe y él, ante la situación del golpe de estado se plantea la posibilidad  de aminorar el impacto de lo que ya se produce”.

            Y agrega: “si tú me preguntas ahora a mí que de todas maneras él no debió haber aceptado el hecho cumplido, debió haber mantenido su posición de desacuerdo y que no lo iba a legitimar, lo que hay que tratar es de buscar el por qué se produce esa decisión final, él no veía viable, positivo para el país, el Golpe de Estado. Se da, en contra del punto de vista que él tenía, y él acepta la posibilidad de que el golpe se desplace como un hecho cumplido, el cual no va a poder torcer ya, pero que él cree que quizá pudiera intervenir para aminorar su impacto, eso es parte de la concepción liberal de no producir más daños”.
           
Para justificar que su tío no tenía vocación golpista, Alberto Recuerda que don Antinoe, su padre, le propuso que se aliara al 14 de junio, en el parque Independencia, cuando el pueblo estaba tirado a las calles, los remanentes del trujillismo sin un discurso, las fuerzas armadas desconcertadas, y él exclamó: “no, así no, tantos años de lucha para legitimar un gobierno, el próximo gobierno tiene que ser producto de unas elecciones, y perdió esa oportunidad”.

La Truchimanería del PRD

            Alberto explica que el gran papel de su tío fue “la resistencia. Los políticos que vienen de fuera traen una lógica de negociación no comprendida por la resistencia”.  El país, añade, “entra en un proceso que nadie lo entendía, el PRD no tenía capacidad en ese momento de movilizar la sociedad hacia ningún proyecto nacional y popular”.

            “Si se toma la Revolución Integral, el programa de gobierno de Unión Cívica, y se compara con el del PRD, es sumamente avanzado, es la primera vez que se menciona el concepto de sociedad civil como el lugar donde existen los valores democráticos en comparación con el Estado.  El discurso antitrujillista no es asumido por el exilio, esa era la agenda principal de los que estaban aquí, para los que venían de fuera era desatar un proceso de democracia representativa, que aquí no se entendía, entonces lo que tratan es de hacer viable una transición a través del pacto con los trujillistas, para el sector más radical de la resistencia dominicana ese pacto era inconcebible porque el concepto que ellos tenían no era borrón y cuenta nueva, sino ruptura total”.

            Cuentan que para muchos dominicanos, “Viriato era como un patriarca, con un liderazgo que venía desde la intervención norteamericana, de una familia que venía de una vieja tradición de lucha. Eso va produciendo ese respeto, por no tener por donde descalificar”.  Según Antinoe, su ilustre pariente “no era el orador de barricada, es la persona que en un momento determinado expresa una cierta autoridad moral, fíjate que hay un eslogan muy breve que va a jugar un papel muy importante en los meses después  que ajustician a Trujillo, que es ¡Basta ya¡, como quien dice, hasta aquí llegamos, no podemos segur con lo que tenemos, había que destrujillizar”.

-¿Por qué perdió Viriato Fiallo contra Bosch?-, se le pregunta, y contesta Antinoe: “Cambia el entorno, comienzan a aparecer nuevas fuerzas políticas, algunas que vienen del exilio con la escuela de la truchimanería, es decir, el PRD introduce de alguna u otra forma la escuela de la truchimanería política, es decir, del manejo político pragmático: Borrón y cuenta nueva, eso tiene implicaciones para una parte de la gente que va a ser potencialmente el electorado, es decir, trujillistas que tienen que moverse para protegerse, en segundo lugar, es el discurso populista: los hijos de machepa y los tutumpotes...”.

Se les pregunta en torno al olvido en que por años ha estado sumido Viriato Fiallo y replican: “El trujillismo tiene un peso importantísimo en la sociedad dominicana, y no perdona. Es el poder ideológico de cómo funciona el trujillismo, crean una situación de defensiva, en base de estereotipos. Se aprovecha y se saca de la memoria histórica a un personaje que es bueno analizarlo crítica y objetivamente, a profundidad, en su momento”.Alberto concluye: “La historia dominicana se hace cíclicamente con la metodología del avestruz: frente a ciertos hechos mete la cabeza en un hoyo e ignora. Eso es un olvido muy bien planificado”.