Nuestras Calles

Vigil Díaz

Escrito por: Ladddy Cortorreal

 

Una calle en nuestro barrio, lleva este nombre, en honor a un ilustre dominicano. Otilio Vigil Díaz, nacio en Santo Domingo, el 6 de abril de 1880. Poeta y narrador. Hijo de Francisco Vigil e Isabel Díaz. Cursó su educación primaria y secundaria en Santo Domingo, pero no siguió los estudios universitarios.

Su paso por New York y Cuba y estadía en París durante las primeras décadas del siglo XX, marcó su producción literaria. La literatura francesa del momento despertó en él un inquietante espíritu de renovación artística.

De regreso a la República dominicana fundó el Vedrinismo, primer intento de movimiento literario de vanguardia en la República Dominicana que abogó por la introducción del verso libre a la poesía nacional. A pesar de ser el único representante del Vedrinismo Vigil Díaz logró, con la publicación del poema "Arabesco" en 1917, que la poesía dominicana diera sus primeros pasos hacia la modernidad.

Sus poemas y ensayos de opinión fueron difundidos en las revistas Cromos, Letras, La Cuna de América, Renacimiento, Cosmopolita, Bahoruco, El día estico y Blanco y Negro. Durante varios lustros mantuvo la columna Fatamorgana, primero en el periódico Listín Diario, luego en La Opinión y finalmente en La Nación.

VEDRINISMO. Tendencia literaria responsable de la introducción del verso libre a la poesía dominicana. El Vedrinismo no debe considerarse como un movimiento literario en sí, ya que los vedrinistas no elaboraron ni desarrollaron un plan de trabajo definido como lo hicieron los demás movimientos anteriores y posteriores a éste.

Vigil Díaz, su creador, se limitó a la búsqueda de una transformación for-mal en la poesía mediante la utilización del verso libre, olvidándose de que casi todo lo que se escribía en la República Dominicana en aquel momento estaba íntimamente ligado al modo de pensar europeo. La estadía de Vigil Díaz en Francia lo puso en contacto con escritores vanguardistas que abogaban por el rompimiento total de las formas poéticas europeas vigentes, de quienes absorbió los modelos poéticos que posteriormente introdujo en la literatura dominicana.

Así lo expone en la introducción a su libro Galeras de Pafos: "Yo he tendido, por supervisión instintiva, a realizar la ambición de que habla Baudelaire a Arse-nio Houssage: a la ambición de soñar con una prosa poética, musical, sin ritmo ni rima, bastante flexible y bastante trunca para adaptarse a los movimientos líricos del alma, a las ondulaciones del sueño y a los sobresaltos de la conciencia."

El origen de la palabra Vedrinismo, según Manuel Rueda, es como sigue: En 1912 ocurrió la muerte del aviador francés Jules Vedrin, cuyas hazañas aéreas conocidas como Looping the loop, más un vuelo realizado por éste entre París y Madrid, le habían dado fama en su Francia natal. Vigil Díaz, suponiendo que su recién estrenado modo de escribir poesía tenía semejanza con los actos acrobáticos de Vedrin, no vaciló en bautizar su nuevo estilo con el apellido de dicho artista, de donde se deriva la palabra Vedrinismo. Pero esa explicación no fue lo suficientemente convincente como para lograr que su proyecto ganara adeptos. En consecuencia, él mismo tuvo que asumir el rol de dirigente, miembro único y simpatizante del Vedrinismo.

Con eso Vigil Díaz no estaba saliéndose de la práctica común de la Europa de aquellos días, donde era prácticamente imposible encontrar movimientos vanguardistas cuyos nombres tuvieran explicaciones lógicas y convincentes capaces de trascender las aspiraciones personales de sus creadores. Los ideólogos de los ismos siempre encontraron cómo justificar sus ingeniosas y audaces pirotecnias formales y verbales. Ni los cubistas (Francia, 1906), transformadores de la plástica y de la literatura por un largo período; ni los futuristas (Italia, 1909), con los revolucionarios y, ocasionalmente, crueles planteamientos de Marinetti; tampoco los expresionistas (Alemania, 1910), que trataron de llegar alcanzar la más pro-funda esencia humana por medio de casi todas las manifestaciones artísticas; ni mucho menos los dadaístas (Suiza, 1916),  encabezados  por  Tristán  Tzara  y quien con sobrada solemnidad decía que Dadá no tenía ningún significado, pudieron dar explicaciones verosímiles sobre los nombres de sus movimientos.

Algunos de los movimientos vanguardistas lograron proyectarse fuera de sus entornos geográficos; otros, generalmente los más localistas, quedaron sólo como patrimonios nacionales, y los más egocéntricos apenas sirvieron para satisfacer el ego de sus propulsores. A este último grupo pertenece el Vedrinismo. El siguiente juicio de Vigil Díaz así lo confirma: "Siempre me he empeñado en no perder el pensamiento y la palabra que me da con lealtad y exactitud la medida de mi sensibilidad, mi música íntima, la conservación intacta de mi yo..." Vigil Díaz no ela-boró ningún tipo de proclama ni de manifiesto ni tampoco propuso un programa de grandes aspiraciones, como era propio de los vanguardistas.

El planteamiento estético o lo que podría considerarse como tal está condensado en los siete párrafos que componen el prólogo de Galeras de Pafos.

La importancia de Vigil Díaz en la literatura dominicana está patentizada por el hecho incuestionable de haber introducido el verso libre en la misma, como lo confirma la publicación del poema "Arabesco", el 10 de noviembre de l9l7, en el número 2  de la revista La primada de América, cuyo texto es el siguiente.

Yo no deseo glorias ni riquezas: sólo anhelo    perpetuarme en un poema breve como tus pies, nephante y rítmico como tus ansias: un poema que tenga: el alma de Jesús de Nerón de Nietsche de San Francisco de Asís de Santa Teresa de Jesús, de Lucrecia Cleopatra y Salomé...

La fecha de introducción del verso libre en la República Dominicana ha sido objeto de mucha discusión entre críticos e investigadores dominicanos. Carlos Federico Pérez en Evolución poética dominicana afirma que las primeras manifestaciones del verso libre en el país datan de l909, fecha en que Ricardo Pérez Alfonseca publicó el poemario Mármoles y lirios.

Por otra parte, Diógenes Céspedes, en Lenguaje en Santo Domingo en el siglo XX, otorga dicho mérito a Ricardo Vicente Sánchez Lustrino, por la publicación de "Pro-Psiquis", en l9l2.

El propio Vigil Díaz publicó, antes de la aparición de "Arabesco", en l9l7, poemas versolibristas. No obstante, he tomado el l0 de noviembre de l9l7 como fecha oficial de la aparición del versolibrismo en la República Dominicana debido a que Vigil Díaz, a diferencia de Pérez Alfonseca y Sánchez Lustrino, estaba consciente de que estaba trabajando un sistema de medida y de organización del verso que se apartaba de la poesía tradicional dominicana de entonces.

El Vedrinismo no logró despertar mayor interés en otros poetas de la época. El único seguidor de Vigil Díaz fue Zacarías Espinal.

Postulados del Vedrinismo

Yo he tendido, por supervisión instintiva, realizar la ambición de que habla el divino poeta Baudelaire a Arsenio Haussaye: a la ambición de soñar con una prosa poética, musical, sin ritmo ni rima, bastante flexible y bastante trunca para adaptarse a los movimientos líricos del alma, a las ondulaciones del sueño y a los sobresaltos de la conciencia.

Peter Altemberg aconseja: "ante todo, escúchate a ti mismo, da oídos en ti, a tu propia voz; no tengas vergüenza de ti mismo; no te dejes asustar por tus sonidos, aunque sean desacostumbrados, con tal que sean tuyos: ten valor para tus desnudeces; pinta a un hombre en una frase; un suceso del alma en una página; y un paisaje en una palabra."

Siempre me he empeñado en no perder el pensamiento y la palabra que me da con lealtad y exactitud la medida de mi sensibilidad, mi música íntima, la conservación intacta de mi yo: y por lo demás y los demás, que derrame su veneno el crótalo y su baba el caracol.

Por lo que toca a la estética del futuro, ésta será amétrica, astrigente y wagneriana, por no decir que será divina armonía del desorden. Es pertinente advertir que mis poemas, aquellos que adoro de hinojos, venidos de profundidades misteriosas, los más complicados, los que piden la camisa de fuerza, y que conservo inéditos, para deleirlos más tarde en azul, a través de mis flautas de París, unos fueron escritos en Francia; otros, los más, hace dos lustros sin influencias ni calcomatismos.

¿Galeras de Pafos?... Afroditas, Melitas, Lesbias, Hetairas y Pallakas. Yncubos y Subsubos. Sadismos y  Masoquismos. Sátiros y Bacantes coronados de pámpanos. Eurítmicos efebos deshojando rosas. Lechos de sándalo y marfil. Simiente. Palomas blancas y vasos de perfumes. Tiríbulos y crepitantes y embriagadoras sandácaras. Cráteras de Hidromiel. Liras y flautas. Anforas de vino color sangre y de topacio. Esclavos, remos de plata, y velámenes resumando púrpura sobre las ondas azules y espumosas del ponto que arrulla y refresca la isla maldita de Chipre. Pues nada de esto; el título de este libro, nada tiene que ver con el alma de este libro, que es casi inofensiva, transparente y sencilla como una campiña; es simplemente el cumplimiento de un canon parnasiano: todo título debe ser bello, poco importa que no diga nada..

BIBLIOGRAFIA ACTIVA

POESIA. Góndolas. Santo Domingo: Imprenta Vda. Roques y Cia., 1913; Miserere patricio. Santo Domingo: Imprenta Vda. Roques y Cia, 1915; Galeras de Pafos. Santo Domingo: Edición libre, 1921. Del sena al Ozama. Santo Domingo: Imprenta Vda.  Roques y Cia., 1922;  Música de ayer. Santo Domingo: Editora Montalvo, 1925. CUENTO. Orégano. Santo Domingo: Imprenta Dominicana, 1949. ANECDOTA. Lilís y Alejandrito. Santo Domingo: Editora Montalvo, 1956. Escritores dominicanos Página dedicada a promover a los escritores dominicanos a través de sus bibliografías
BIBLIOGRAFIA PASIVA

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