Nuestras Calles

Olof Palme

Escrito por Angela Peña  

 

 

            La deuda de gratitud y reconocimiento que la República Dominicana tenía contraída con Olof Palme, el insigne político y Primer Ministro sueco, la saldó en parte al designar una calle con su nombre pocos meses después de su asesinato a quemarropa en una calle de Estocolmo, el veintiocho de febrero de 1986.


            El líder del Partido Socialdemócrata desde 1969 hasta su muerte, se unió al reclamo de los dominicanos, en 1978, en su lucha por hacer valer la voluntad popular expresada en las elecciones de ese año con el triunfo del Partido Revolucionario Dominicano amenazado por el fraude, las arbitrariedades y ambición continuista de Joaquín Balaguer. Después ofreció su concurso y apoyo en la apertura de la escuela política de ese partido. Posteriormente envió camiones para la recogida de basura en Santo Domingo y sostuvo contacto permanente con los principales dirigentes de esa agrupación, pero especialmente con el doctor José Francisco Peña Gómez, de quien fue amigo entrañable, siempre vigilante porque la democracia en el país se respetara y mantuviera.

            Cuando se recibió aquí la noticia de su muerte, el doctor José Francisco Peña Gómez se trasladó inmediatamente a Suecia para participar en las exequias y elevar una oración fúnebre por quien le ofreció tan eficiente colaboración pública.

            De su compromiso con la problemática de los países del Tercer Mundo, y específicamente con los dominicanos, escribieron connotadas figuras perredeístas, entre ellos Ramón Alburquerque e Ivelisse Prats Ramírez, exaltando los vínculos de amistad y lamentando la partida repentina de Palme.

“Dos Hombres Estupendos”

            Cada vez que regresaba de sus viajes por Europa, el líder del PRD nos contaba de sus encuentros con el estadista sueco, y mencionaba su patronímico nórdico agregándole siempre calificativos elogiosos, apunta Prats Ramírez.

            Cuenta que “cuando en 1986 el PRD se integró como miembro de la Internacional Socialista, sellando así un compromiso con la ideología y la doctrina, este ingreso fue sobre todo posible por la acción de dos hombres estupendos: el ojiazul y carirredondo Olof Palme, quien reclamó todo el tiempo la apertura de esa organización a los partidos latinoamericanos y tercermundistas, y el hércules “Moreno” dominicano José Francisco Peña Gómez, quien introdujo en nuestro país y en el continente entero los principios de la Socialdemocracia”.

            En un extenso artículo titulado “Una rosa y un testimonio por Olof Palme”, publicado en HOY en marzo de 1986, apunta la distinguida educadora y prominente miembro del PRD que cuando esa organización ganó el poder por primera vez, en 1978, en su escuela política “se enseñaron los ideales que inspiraron a Olof Palme en su obra y en su vida”.

            Agrega: “Y cuando el segundo triunfo del PRD llevó a José Francisco Peña Gómez a ser alcalde de Santo Domingo, la amistad de Olof Palme, la profunda generosidad del corazón cálido y bueno que palpita en Olof Palme bajo el gélido cielo de Suecia, se manifestó en camiones y más camiones para contribuir a la obra ciclópea que desarrolla el vicepresidente de la Internacional Socialista Mundial, y presidente de América Latina, en su función como síndico al frente del Ayuntamiento de la Capital”.

            Para doña Ivelisse, Olof Palme fue “uno de los hombres más comprometidos con las causas de liberación y de desarrollo de los pequeños y pobres países del Tercer Mundo”.

Olof Palme

            El más conocido internacionalmente de los políticos suecos procedía de una acaudalada familia de Estocolmo. El padre fue director de una compañía aseguradora y la madre pertenecía a la nobleza germano-letona. Nacido el treinta de enero de 1927 fue becario en el Kenyon College de Ohio, Estados Unidos y como representante de la Unión Nacional de Estudiantes de Suecia, viajó mucho por Europa conociendo los regímenes comunistas.

            En sus años de estudiante se comprometió con el Partido Socialdemócrata. En 1953 fue secretario personal del Primer Ministro Tage Erlander y cinco años después fue elegido diputado. Se desempeñó como ministro sin cartera, de Transportes y Comunicaciones, de Educación y Ciencia. En 1969 sucedió a Erlander como secretario general del Partido.
            Primer ministro durante dos periodos (l969-1976 y 1982-1986) se empeñó en el ámbito mundial en la democracia y el desarme, condenó las dictaduras de derecha y de izquierdas, criticó duramente la actuación norteamericana en Vietnam y fue mediador de la ONU en la guerra entre Irán e Irak.

Abatido a tiros

            La noche del veintiocho de febrero de 1986, paseando con su esposa tras salir del cine, fue abatido a tiros, convirtiéndose para Suecia en “el enigma del siglo”. “En ese momento, un desconocido se acercó, abrió fuego contra el primer ministro y huyó. Palme se desplomó sobre el suelo y poco después de media hora se certificó su muerte en el hospital”, consigna El Mundo.

            “El pueblo sueco, orgulloso de esa “sociedad libre” en la que su jefe de Gobierno podía pasear sin protección, quedó sumido en una profunda conmoción. El país no vivía un magnicidio desde la muerte del rey Gustavo I en 1796 por una conspiración de la aristocracia”, agrega el periódico.

            El lugar del atentado quedó cubierto de rosas rojas, símbolo del Partido Socialdemócrata que dirigía Olof Palme. Junto a los ramos asomaban decenas de poemas y cartas de gente anónima.  El mundo entero se unió a su dolor. Palme era el político más conocido fuera de las fronteras de su país, por vocación universalista. “La derecha sueca no le perdonó la propugnación de estos principios y pasó a considerarlo un ‘traidor”, comenta.

            “Desde 1986 cientos de investigadores han tratado de resolver el caso, descubrir quién asesinó a Olof Palme, y por qué. Se siguieron numerosas líneas de investigación: la involucración del Partido Obrero del Kurdistán, de una sola persona, un complot o la pista surafricana. En años, sólo ha habido un acusado, Christer Pettersson, un sueco alcohólico y toxicómano detenido en 1988 y absuelto por falta de pruebas”, añade.

            En el 2000, el número de investigadores se redujo a una decena. Su muerte, según reportes, “aun sigue sin aclarar”.

La Calle

La Calle Olof Palme, mal escrita en los rótulos del ayuntamiento y de la Secretaría de Estado de Obras Públicas y Comunicaciones, está localizada en los barrios Los Prados y La Castellana.