El barrio chino. La cara oriental de Santo Domingo
Entre quincallerías y guisados, la avenida más comercial de Santo Domingo dará vida el próximo año a un barrio chino que se concibe como uno de los más emblemáticos del continente americano, por los diseños de las fachadas y el aporte cultural de sus residentes.
La Alcaldía del Distrito Nacional y la Fundación Flor trabajan sin límites para levantar el octavo barrio chino del mundo y dar a la capital dominicana un atractivo adicional, con un impacto positivo previsible en lo que constituye el destino turístico de Santo Domingo.
La calle Benito González y la avenida Mella, las calles José Martí y Jacinto de la Concha limitan el predio contemplado para el barrio, en el que actualmente hay 220 viviendas. Del total, el 34% está ocupado por chinos nacidos en el país asiático o descendientes directos de estos
En la actualidad, el tramo de la avenida Duarte del Barrio Chino, es un reflejo de la cultura oriental, que se manifiesta por la gran variedad de restaurantes propiedad de inmigrantes chinos o de sus descendientes. Cuando caminas por esta avenida te puedes encontrar una mezcla de facciones. Hasta en el murmullo también se siente la expresión del lenguaje.
Cambiar fachadas, introducir elementos urbanos característicos de las ciudades chinas, como zafacones, cabinas de teléfonos, formas específicas de publicidad, sustenta en gran medida el plan urbanístico. A lo que se agrega, no sin relevancia, la construcción de una gran puerta de entrada al barrio, al mejor estilo chino.
El pórtico, según los planes, tendrá más de nueve metros de alto y abarcará el ancho que marcarán las aceras, que serán más amplias cuando se elimine uno de los cuatro carriles viales existentes hasta ahora para sumar espacio para los peatones. La ampliación también formar parte del plan de remodelación de la vía.
El diseño del barrio chino de Santo Domingo se asemeja a los de ciudades como Nueva York y San Francisco. La mayoría de estos barrios, que más que pintorescos son expresión cultural de un país de emigrantes, se localiza en Estados Unidos, cuna durante siglos de chinos depauperados que han visto realizado allí su sueño americano. Un ideal que también ha sido materializado por muchos de los asentados en suelo dominicano, como fruto de un esfuerzo considerado muchas veces sobrehumano.
Más que una fachada cultural
Porque no se trata de dar un barniz oriental ni tampoco de maquillar la cara del entorno para asumir la estética de una comunidad china, simplemente, el proyecto de barrio se ha concebido con ideas claves orientadas al fomento de la cultura china.
Al museo y la biblioteca proyectados se añaden una escuela que tenga en el cantonés, al menos, una fuente de enseñanza que transmita conocimientos milenarios.
Con una población estimada de 15,000 chinos nacidos en el gigante continental, y una cifra de cerca de 30,000 domínico-chinos, cobra sentido para la comunidad impulsar sus costumbres y cultura en general mediante instituciones que muestren y cultiven el legado.
Dos figuras impresionantes de leones y un buda gigante que también forman parte de la ornamentación barrial que simbolizará la cultura de la gran nación oriental en la avenida Duarte.
Vinieron de Oriente:
La emigración china hacia América fue el producto de la situación explosiva de miseria acontecida en ese país a finales del siglo XIX y principios del siglo XX y la consecuente necesidad de mano de obra barata que demandó la expansión capitalista.
La migración china al Caribe tenía como fin utilizar la región de trampolín para llegar a Estados Unidos, razón por la cual países como Cuba, Puerto Rico y República Dominicana eran vistos como paradas necesarias para el destino final norteamericano.
Estos primeros viajeros hacían la travesía solos, pero fieles a la tradición de la solidaridad familiar y apego a sus valores y costumbres, traían más tarde esposas, hijos, hermanos y sobrinos. En algunos casos se casaban con nativas y así dieron inicio a la integración y con ella a la generación de descendientes asiáticos que pueblan comunidades importantes de la región caribeña, incluida la dominicana.
Todo inmigrante chino vivía con la utopía vital de volver al país de origen, pero la lejanía, el alto costo de los viajes y el régimen semi esclavista de contratación existente en muchos de los países receptores hicieron del regreso de la mayoría un sueño prácticamente imposible.La mayoría se integraron en la América que los acogió en pequeños núcleos, en los que la cultura original se ha fomentado y convertido en elemento fundamental de unión e identificación con la patria lejana.
Lo que será resaltante en el proyectado barrio chino:
- Un pórtico gigante que definirá la entrada al barrio
- Zafacones
- Cabinas de teléfonos
- Fachadas de las edificaciones
- Esculturas orientales, como dos leones gigantes y un buda
- Señalización vial y publicidad en idiomas chinos
- Dos plazas. Una en honor a Confucio
- Un museo y un centro cultural
- Un centro de medicina alternativa
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