
Mapa de San Carlos
E l barrio de San Carlos fue fundado por habitantes de las Islas Canarias asentados en la zona durante los finales del siglo XVII. Durante esa época el conglomerado humano formado por gentes traídas fundamentalmente desde Tenerife, estaba alejado de la vieja ciudad intramuros. Sin embargo el sitio era un altozano desde el cual se podía no sólo mirar la ciudad, sino asediarla, por lo cual el lugar escogido para la fundación por las autoridades españolas del momento era un lugar estratégico.
San Carlos fue un bastión canario en plena zona rural del Santo Domingo de entonces, y ya en los mismos momentos de su fundación, construyen una iglesia de madera y elementos perecederos que intentan en 1715 transformar en iglesia de materiales nobles, cantería, ladrillos, mamposterías.
Entre 1720 y 1724 la iglesia alcanza altura y en 1742 está a nivel del techo. En el año de 1749 la iglesia, que ha funcionado aun a pesar de no haber sido terminada, se completa.
Construida con techo a dos aguas, y con líneas rectangulares, la Iglesia de San Carlos es una edificación típica de los finales del sigto XVII y comienzos del XVIII. Frente plano, con puerta arqueada y ojiva redonda para el paso de la luz, ahuecada desde afuera hacia adentro, revelando una arquitectura pobre, escueta y a la vez viva.
El nutrido barrio de San Carlos fue importante punto de tipo militar durante toda la historia del sitio. En la iglesia de San Carlos hizo el patriota Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria, los contactos iniciales con el cura Gaspar Hernández, quien fue factor principal en los hechos que culminaron con la fundación de la sociedad patriótica La Trinitaria en 1838. Apellidos como Abreu, del Castillo, Veloz, Concha, y otros, como Morales, se distinguieron como nominativos de la fundación canaria; costumbres como el alimento llamado gofio, hecho de maíz tostado, y arcaísmos dialectivos de muy diversa factura, se traspasaron a la entonces capital dominicana desde el espacio canario de San Carlos.
BARRIO SAN CARLOS
ASPECTOS HISTÓRICOS
Cuando el doctor López Ujueta resolvió por allá a finales de los años cuarenta lotear se hacienda "San Carlos" para vender a "peso la vara", no imaginó que 50 años después ésta se convertiría en un barrio e los populares del sur de la capital.
Allí llegaron familias procedentes de Cundinamarca, Boyacá, Meta y los Santanderes. "Nosotros llegamos hacia 1959 - comenta Alba Cecilia Pérez -, esto todavía eran potreros no teníamos servicios, pero si mucho barro en invierno, cunetas y vallados a donde iban a parar los borrachitos.
Al primer párroco que se recuerda es al padre Abel Giordana, quien consiguió los terrenos para la iglesia y el colegio, obras que dejó bastante adelantadas también organizó un centro médico, y por la 18, en una vieja casona un supermercado INA (Instituto Nacional Agropecuario) para los más pobres, recuerda el esposo de doña Alba Cecilia y agrega con emoción: "El mismo padre Giordana patrullaba el barrio por la noche; luego vinieron los "serenos", que armados de un palo y un pito guardaban la tranquilidad de sus habitantes, y, pasándose la mano con persistencia sobre su cabeza como atrayendo los recursos, entre los dos traen a la memoria los nombres de algunos de los fundadores Abraham Pachón, Luis Rodríguez, Pedro Carranza, Miguel y Ramón Castro, Octaviano Rincón y Francisco Fadur, en cuyo almacén se instaló el primer teléfono del barrio.
En 1962 se iniciaron los trabajos de alcantarillado y hacia 1965 el barrio ya contaba con calles pavimentadas por donde poco a poco fue llegando el progreso; se extendieron las líneas telefónicas, se creó la ruta No. 11 San Carlos de los buses municipales, el teatro Cantor y luego llegaron los Trolebueses, creando gran expectativa por que funcionaban con electricidad, eran muy cómodos y no contaminaban pero, recuerdan sus usuarios, los conductores eran muy negligentes y como tenía sueldos fijos y nadie los obligaba a cumplir horarios, no le prestaban un eficiente servicio a la comunidad.
"Eran otros tiempos, comentaba Alba Cecilia con nostalgia: todo ha cambiado mucho. Antes los vecinos los conocíamos, celebrábamos las navidades como en familia alrededor de un pesebres muy pobre, pero lleno de calor, nos ofrecían algo y lo pasábamos muy bien, la gente era muy solidaria cuando había un vecino enfermo se visitaba, nos acompañábamos y nos ayudábamos en las calamidades. Ahora no. Se muere o se enferma la gente y nadie se da cuenta, Se acabó la familiaridad, ya nadie se conoce" agrega con tristeza.
En la actualidad -continúa- tenemos todos los servicios, estamos rodeados de centros médicos para que la gente pueda elegir. El Hospital EL Tunal nos que da cerca. Además, contamos con una buena Junta de Acción Comunal que preside Don Gilberto Pardo personas activas y responsables que en el poco tiempo que llevan han demostrado que quieren al barrio y trabajan a conciencia por él.
Juan David Uribe, párroco durante 10 años adelantó una labor humanística a favor de la juventud, de la tercera edad y de la niñez, ésta última en forma integral en el Jardín Parroquial a muy bajos costos.
El padre Alirio López continuó la obra de su antecesor y, además, ayudó a reforzar la seguridad y exigir aseo en el barrio. Su espíritu luchador, su gran influencia sobre las autoridades de policía y una personalidad recia dejaron huella en la comunidad a pesar de no haber permanecido sino un año como párroco e la Iglesia "La Natividad de Nuestra Señora", que así se llama la parroquia de este barrio en donde se ha construido un santuario a la Niña María.
Actualmente el Vicario de la zona sur nombró como jefe espiritual al padre William Ibagué, un hombre joven pero mucha convicción y dedicado 100% a su parroquia, al colegio Parroquial San Carlos y al Pre-escolar o Centro Educativo de la Niña María.
Gilberto Pardo, presidente de la Acción Comunal hace algunas precisiones sobre las dificultades y perspectivas de su trabajo en la comunidad.
San Carlos es un barrio de alto inquilinato, lo que hace que haya un desapego total, no hay ese sentido de pertenencia, ese espíritu cívico, ese cariño que profesa quien es dueño de su casa y quiere lo mejor para su barrio. Por eso una de nuestras metas es trabajar por la integración y la participación de la comunidad, volver a hacer que la gente crea en la Junta de Acción Comunal.
Este proceso ya se ha iniciado, la gente está participando en la conformación de frentes de seguridad, se está integrando un sistema de alarmas para el barrio, fue aprobado el semáforo y la señalización que falta en la transversal 51, hay necesidades pendientes, como conseguir más salacunas y un ancianato entre otras.
En la parte norte del barrio, el Fondo de Desarrollo Local construyó la primera etapa del C.D.C. (Centro de Desarrollo Comunitario), un jardín infantil que está manejado por el Instituto de Bienestar Social del Distrito y que tiene capacidad para 70 niños desde salacuna hasta 7 años.
ASPECTOS GEOGRÁFICOS
1. LÍMITES
El barrio se encuentra ubicado en el extremo suroriental de la localidad de Tunjuelito y esta limitado por el sur con el barrio Tunjuelito; por el occidente limita con el barrio San Benito; por el oriente con la localidad Rafael Uribe Uribe; y por el norte con el Parque Metropolitano El Tunal y el barrio Santa Lucia Sur. (ver mapa 1)
2. UBICACIÓN
Iniciando en la intersección de la Troncal Caracas con la Avenida Tunjuelito (cr. 16B); Por el eje de esta dirección occidente hasta él recodo que divide a los barrios San Benito y San Carlos (a la altura de la calle 56B sur); por este recodo en línea recta hasta llegar a la Carrera 19C (Avenida Antonio Villavicencio); por el eje sé ésta en dirección oriente hasta la Calle 51 sur continuando por la Diagonal 48 Sur hasta la intersección con la Avenida 13 (Troncal Caracas); y por el eje de ésta hasta el punto de partida.
Artículo publicado
por Adriana Peguero
Listín Diario;
Viernes 6 de Enero del 2006
Caminar por la avenida México y sus entornos ofrece una vista espectacular de la arquitectura de edificaciones antiguas y el crecimiento habitacional que ha experimentado el sector San Carlos, pero al recorrer sus calles interiores, penetrar a sus callejones y patios, queda al descubierto un manto de miseria.
No basta con que San Carlos esté delimitado entre otras vías, por las comerciales Mella, 27 de Febrero, la 30 de Marzo, Mercedes y Palo Hincado, las cuales le han dado un empuje económico que otros sectores de su categoría no han podido alcanzar, porque a la fecha una cantidad importante de sus pobladores ocupan viviendas de madera en tan avanzado estado de deterioro, que amenazan con caerles encima.
Y es que aun cuando San Carlos fue fundado por familias adineradas, provenientes de las Islas Canarias a finales del siglo XVII, que dejaron como legado una rica cultura y hermosas edificaciones, y que todavía a mediados del 1900 fue municipio independiente, en muchos de sus rincones habitan cientos de familias en extremas condiciones de hacinamiento.
A esto se suma las condiciones de su aceras y contenes, que dejan al descubierto el abandono en que se encuentra ese sector.
La existencia de más de 60 patios o callejones carentes de servicio de agua potable, sistema sanitario y patios de tierra, habla por si sólo de las necesidades que más afectan a los pobladores de esta zona de la Capital.
Sól o en la calle Barahona, en la manzana formada por las calles Pimentel y Gerónimo de Peña, hay alrededor de ocho patios habitados por más de una veintena de familias que sólo disponen de pocos baños para realizar sus necesidades fisiológicas y asearse.
Lo mismo ocurre en la calle Pimentel y en la cuadra formada por las calles Monte Cristi con Barahona hay cerca de 10 patios, conformados por rancherías, en la cuales las personas viven hacinadas.
En otros patios famosos como el Patio Azul, el callejón Abréu, así como el Ensanche Pipí, que no es más que una casona que perteneció al hermano del tirano, Rafael Leonidas Trujillo, al que llamaban Pipí Trujillo, viven unas 60 familias como en un panal de abejas.
En los bautizados con los nombres de Patio Las Yayas, La 74, El Rincón Bellaco, el Pequeño Haití, Quinto Patio y el callejón Imbert vive un ‘‘hormiguero'' humano, a donde apenas llega el aire y los rayos del sol.
Para penetrar a estos patios, se encuentran precisamente en la zona norte de dicho barrios que las familias disponen de un estrecho callejón, que es la parte más deprimida del barrio, en cuyas calles abundan las viviendas construidas en madera en estado de deterioro.
En la calle Pimentel, por ejemplo, las casas de madera están una a continuación de la otra, todas muy juntas, muy viejas y su pintura casi desvanecida, que dan un aspecto de abandono al barrio.
La señora Marina Hernández, quien nació y vive en San Carlos, explicó que esta condición se debe a que en la parte sur se fundó el sector y sus residentes eran de clase media alta, pero que a medida en que fueron pasando los años se asentaron familias de menos poder adquisitivo en la parte norte, que hoy son los más carenciados. De hecho, hasta hace algunos años se hablaba de San Carlos Arriba y San Carlos Abajo, haciendo referencia a ambos extremos.
Paradójicamente, los habitantes de San Carlos Abajo son los que gozan de mejores condiciones de vida, pues aparte de que las viviendas son las mejores, les comvino la intervención de la década del 1980, que hizo el ex presidente Joaquín Balaguer, en la que llenó de edificaciones residenciales la avenida México.
Empero, por la ubicación de este barrio, las familias pobres pagan los servicios al mismo costo que los más pudientes, y en cualquier casucha de madera llega un recibo de luz hasta de RD$1,500, además de que en cualquier patio le piden hasta RD$3,000 por el alquiler de una casa en mal estado, de una o dos habitaciones.
De acuerdo con el censo de población y viviendas realizado por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), San Carlos tiene una población de 10 mil 890 habitantes, de los cuales 4 mil 896 son hembras y 5 mil 950 varones, que viven en 3 mil 195 viviendas.
De estas, mil 301 son casas independientes, 987 apartamentos y 823 son cuarterías o parte atrás, donde los dirigentes comunitarios afirman que vive un ‘‘semillero'' de personas.
Demandas
El dirigente comunitario de San Carlos, Tomás Ramírez, consideró que las autoridades deben abocarse a implementar una política habitacional en este sector, la cual esté encaminada a eliminar los patios y callejones donde el hacinamiento es implacable.
‘‘Realmente nosotros como barrio no hemos alcanzado lo que se esperaba de una comunidad tan vieja como esta y es por el abandono al que nos han sometido las autoridades'', dijo. Citó que este barrio tiene problemas sociales como el flagelo de las drogas y los económicos, producto del olvido de los distintos gobiernos, a pesar de que está a pocos metros del Palacio Nacional.
Sus gentes se quejan de que, precisamente, dadas las pocas atenciones de las autoridades, se ha incrementado el uso y venta de drogas y la delincuencia.
ORGULLO
Marina Hernández dijo sentirse orgullosa de ser sancarleña, a pesar de las dificultades que allí existen.
‘‘Este barrio era como la villa de las hortensias, además era muy glorioso, pues tenía su propio ayuntamiento y juzgado que lo hacía muy independiente'', recordó.
Coincidió con el ex subsecretario de Educación, Deligne Ascensión Burgos, nacido y criado en San Carlos, quien entiende que la lucha de sus gentes se ha apagado y ya no se siente ese fervor de los grupos comunitarios, asociaciones, sociedades benéficas, juntas de vecinos y clubes deportivos que le dieron vida por tantos años.
Ascensión dijo que en décadas pasadas San Carlos era muy activo en su lucha, pero la misma se ha desvanecido, situación a la que atribuye que hoy el sector esté en las condiciones en que se encuentra.
Recordó que en este sector nació el equipo de los Leones del Escogido y otros clubes importantes que en su tiempo hicieron grandes aportes al barrio.
Precisó, también, que no todo es de color negro en San Carlos, pues es de los pocos barrios capitaleños que tiene un servicio energético estable, posee dos escuelas públicas, que son la República de Chile y la República del Brasil, el servicio de agua es muy bueno, tiene un juzgado de Paz, le quedan varias fundaciones, cuenta con seis templos de varias religiones, una de las cuales es colonial, y un pequeño parque de esparcimiento.
También Doña Carmen Pichardo, 83 años, quien lleva 80 residiendo en San Carlos, destacó que si las autoridades renuevan el barrio con nuevas aceras y contenes, y además mejoran sus viviendas, el sector no tendría nada que envidiarle a otros residenciales.
Entre los apellidos de este barrio abundan los Acosta, Bello, Díaz, Fajardo, García, González, Hernández, Herrera, Machado, Pereyra, Pérez
y Rodríguez.
vivencias
Los datos precisan que San Carlos fue fundado el 18 de febrero de 1685 en tiempos del arzobispo Fray Domingo Fernández de Navarrete, cuando este escribió al Rey una carta anunciándole el asentamiento de los canarios.
‘‘San Carlos era donde llegaban los productos agrícolas que iban a entrar a la ciudad para la época de la colonia. En ese tiempo, el sector era conocido con el nombre de Villa Blanca'', explicó Tomas Ramírez.
Todavía para el 1950, los policías circulaban a caballo en San Carlos, pero aunque ya no se escucha el trote de estos cuadrúpedos, a la fecha quedan algunos detalles característicos que hacen este sector único en su clase.
Las Cinco Esquinas es uno de ellos. Allí existió el club de dominó donde se popularizó este juego. Hasta hace unos años se celebraban las fiestas patronales, pero todavía en este punto se juntan muchos sancarleños a compartir.
Además no hay que tomar la carretera de Cibao para disfrutar de una sabrosa batata asada, producto que se hizo famoso en este barrio. En el negocio del señor Manuel, que queda en la calle Abréu, esquina Salcedo, se consigue un buen pedazo a toda hora.
Y si de comida rápida, se tratala barra Payán sigue siendo el punto donde una gran cantidad de capitaleños acude a buscar el sandwich de su preferencia.
La calle Los Isleños es otro espacio centenario que existe en memoria a sus primeros fundadores, que llegaron de las islas Canarias, y de ahí el nombre de la vía.
San Carlos tiene muchos valores. Ha conquistado nueve títulos de baloncesto en torneos realizados en el Distrito Nacional, allí se fundó el equipo de los Leones del Escogido, todavía existe el club San Carlos. Es la tierra que vió nacer a la gloria del boxeo dominicano, Fausto -Ceja- Rodríguez, así como al doctor Luis Scheker Ortiz, entre otras destacadas personalidades.
También tiene sus personajes pintorescos que no olvidan los sancarleños, como a Papito Boroña, un fríofriero que bebía mucho.
Al heladero José María, padre del merenguero El Zafiro, quien se destacó porque siempre llevaba una caja llena de helados y hacía sonar una campaña muy ruidosa para que sus marchantes supieran que estaba ahí.
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